Agradecimiento a Don Luis Camacho

Su vida merece un libro; su obra: atención, análisis, continuidad. Por eso, para perfilar la importancia de Don Luis Camacho Naranjo en la filosofía costarricense y de la región centroamericana, un espacio como este resulta más ambicioso que justo. 

La trayectoria académica de Don Luis es bien conocida: Licenciatura en Filosofía y Letras  por la Universidad  Central (hoy Universidad Complutense de Madrid), Doctorado en Filosofía por la Universidad Católica de Washington; Catedrático de la Universidad de Costa Rica, donde dirigió la Sede de Occidente y la  Escuela de Filosofía antes de figurar como Decano del Sistema de Estudios de Posgrado y como Vicerrector de Docencia. 

Don Luis es miembro de importantes entidades internacionales dedicadas a la filosofía. Por años, lo hemos elegido como Presidente de la Asociación Costarricense de Filosofía. Él figura como conferencista de entidades nacionales e internacionales y como profesor visitante de la Universidad Autónoma de Honduras, de la Universidad de Denver (Colorado) y del Swarthmore College (Filadelfia). También ha sido investigador invitado de la Universidad Católica Americana en Washington y de la Universidad Estatal de Michigan. En el año 2015 se le otorgó el Premio Áncora en Ensayo por su libro La ciencia en su historia (EUNED). Es autor de doce libros y de muchos de artículos especializados o de divulgación filosófica. La Escuela de Filosofía de la Universidad de Costa Rica informa, en su página Web, que Don Luis es uno de sus profesores eméritos. Pese a estar jubilado, él participa continuamente en actividades académicas.

La biografía de Don Luis constituye un legado de excelencia en muchos aspectos. Para honrarlo en su octogésimo cumpleaños, yo deseo destacar su virtud moral, tan admirable como su aguda racionalidad y su vocación crítica. Pocas veces se hace referencia a su fino humor, a su risa espontánea y sincera, a la sabiduría con qué enriquece (filosófica, moral e incluso políticamente) sus relatos. Don Luis, tan exigente en sus lecciones, tan riguroso en sus seminarios, tan inquisitivo en los debates y mesas redondas, también es muy atento y amistoso en el trato personal. Su palabra es escuela, pero me he dado cuenta de que es dueño de una intensa vocación que él ejercita para aprender de sus interlocutores. Quienes lo conocemos, disfrutamos de sus anécdotas y de múltiples  vivencias que suele narrar en las actividades sociales. 

Don Luis es un critico acérrimo de la mediocridad. Pocos ignoran sus comentarios contra las posiciones teóricas que él combate o incluso abomina. Pero tampoco se puede ignorar su respeto y la dignidad con que aborda las disputas filosóficas y las conversaciones de mesa. Acaso tales disposiciones alentaron en mi el criterio de que, pese a su popularidad, la idea de que la opinión ajena siempre debe respetarse es errónea. Se respeta al otro por opinar; pero si  alienta y funde tal opinión en el error, es necesario combatirlo. Bien explica Don Luis que la lógica y el método se estudian y depuran para ello. 

Hoy agradezco a Don Luis Camacho por su trabajo y enseñanzas; por su existencia, por su dedicación a la universidad, a la filosofía, a la docencia. Como otros profesionales de varias generaciones, admiro su valor y compromiso moral, su lucha contra la corrupción. He aprendido mucho de sus disertaciones y de sus textos; también de su  trabajo en el consejo editorial de la Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica, de su participación en el Círculo de Cartago y de la forma brillante en que ha presidido, por años, la Asociación Costarricense de Filosofía. 

En esta fecha comparto el sentimiento de muchos que le deseamos felicidad y muchos años más, para disfrutar de su palabra y obras.

Álvaro Zamora, 5 de julio, 2021

CORIS. Revista del Círculo de Cartago. Algunos datos históricos y estadísticos. III Parte

*Guillermo Coronado

Consejo Editorial

El consejo editorial ha estado conformado desde 1997 por Luis Camacho, primero como miembro invitado y desde el 2006 como circulista y Guillermo Coronado.  

Como miembros externos, el científico Pedro León (8) y el filósofo escritor Rafael Ángel Herra nos acompañaron por las primera ocho ediciones. 

También fueron parte del comité editorial los circulistas Mario Alfaro (9 ediciones), Edgar Roy Ramírez (5ediciones) y Álvaro Zamora (8), además de sus funciones como directores de la Coris, como se señaló en la entrega anterior de esta serie.

Alfaro, Zamora, Ramírez, de pie.

Coronado, Camacho

Edición y diagramación 

La diagramación del primer número de Coris,  fue la colaboración de la Profesora del ITCR, Leda Coronado.  Y la portada y el logo para la Revista fue diseñado por Gioconda Coronado,  estudiante del ITCR en ese momento.  Como se puede notar, fue un esfuerzo familiar, dado que la primera es hermana y la segunda hija.  A Gioconda correspondió la diagramació del segundo número.

Las ediciones 4 a 6, como se ha indicado antes, en coordinación con Ciencias Sociales del ITCR, estuvieron en su diagramación a cargo de Pamela Aguilar.

Las  ediciones ulteriores, de la 7 a 19, tienen a Gustavo Coronado, como su editor y diagramador.  No obstante, los números 18-19, contaron con Valeria Varas, como diagramadora invitada.

Dedicatorias  

La Revista Coris ha hecho reconocimientos por el fallecimientos de varios circulistas o personas cercanas al Círculo, en lo que va de su historia  

# 2 Jorge Enrique Guier Esquivel (1930-2000).  Abogado.  Licenciado en derecho por la UCR, en 1954..  Magister en jurisprudencia comparada por la Universidad de Nueva York, 1960.  Profesor de Historia del Derecho, desde 1964. Primer doctor del Programa de Doctorado en Filosofía de la UCR.  Fue el principal sostén de la segunda etapa del Círculo, en San José, y bajo la denominación de Círculo Mario Sancho, para mantener el ligamen con lo cartaginés.

# 3 Ramón Madrigal Cuadra (1943-2004).  Filósofo del derecho.  Licenciado en Filosofía por la UCR.  Su carrera universitaria estuvo ligada a la Facultad de Derecho.  Fue junto con Roberto Murillo, primero, y con Jorge Enrique Guier, posteriormente, el eje fundamental de la actividad del Círculo.  Caballista comprometido.  Lamentablemente para la tercera etapa del Círculo, sus múltiples actividades no le permitieron participar en las actividades. 

# 10 Egennery Venegas Villegas (1947-2014).  Filósofa y abogada.  Ingresó al Círculo siendo apenas una estudiante de los primeros años de Colegio.  Muy activa en las dos primeras etapas y se mantuvo como “amiga” del Círculo de Cartago hasta el final de su vida.  Su actividad universitaria estuvo en la Facultad de Derecho, pero muchos de sus trabajos con sesgo filosófico aparecieron en la Revista de Filosofía.  Un importante ejemplo es su trabajo, con Elizabeth Muñoz, sobre los “Colegios Profesionales de Costa Rica y sus códigos morales”, aparecido en 1996, como número 82, extraordinario.  

# 17 Roberto Murillo Zamora (1939-1994).  Filósofo.  Licenciatura en UCR en 1964.  Doctorado en Francia, Estrasburgo, en 1967.  Premio Nacional de Ensayo en dos ocasiones, 1969 y 1975.  El primero por su tesis de doctorado y el segundo por su ensayo sobre el pensamiento de Antonio Machado.  Maestro por excelencia.  El Círculo de Cartago se define en relación a su manera de entender la actividad filosófica.

Herman Lang. (1938-2019).  Su carrera ha sido considerada en la anterior entrega de esta serie, como uno de los miembros del Consejo Internacional. 

# 19 Andrés Martínez Sequeira (1992-2020).  Joven estudiante del Posgrado de Filosofía.  Asistió al Círculo de Cartago por corto tiempo, y publicó un ensayo en la Revista Coris,  número 16.  

El # 15 se dedicó a los “Amigos Puriscaleños del Círculo de Cartago y la Revista Coris (Generación del 70 del Liceo Académico de Puriscal)”, por su continuo apoyo a la edición de Coris.

La Pólvora. Inventores IX.

*Mario Alfaro

La invención de la pólvora se le atribuye a China y se ubica históricamente en el siglo IX en la alta Edad Media, período de la historia que se caracterizó por innumerables invenciones.  La pólvora es una invención en el sentido del concepto de técnica, es decir, como saber hacer algo no necesariamente  con una finalidad determinada. Se sabe que muchos inventos han sido producto del azar, incluso consecuencia de la mera casualidad1. La pólvora es en realidad un compuesto de varios materiales que incluye azufre, potasio, nitrito, carbón, todos ellos presentes en la naturaleza, lo que indica que la pólvora es un resultado de descubrimientos anteriores2

La preparación de la pólvora implica la mezcla de los materiales encontrados o descubiertos, debe ser un proceso cuidadoso en cuanto a las proporciones a utilizar dependiendo de la finalidad que se persiga. De manera que el “acto técnico” se expresa en la pericia e intuición en la selección de los materiales que se utilizan para hacer la mezcla, (potasio, azufre y carbón) y así cumplir con la función deseada. En tal sentido, la pólvora es un invento, sólo que no se puede adjudicar a un único inventor.  

La pólvora fue introducida a Europa por los bizantinos y los árabes. Robert Byron, ilustre escritor y asiduo viajante, en su libro de crónicas titulado “Grecia”, refiere que en 1111 ya se usaba la pólvora negra también llamada bizantina para diferentes usos, especialmente de entretenimiento.

Una de la obras de Robert Byron, son crónicas de viajes. Se hacen descripciones de su viaje por la civilización bizantina, ahí refiere lo relativo a la pólvora3

Pólvora negra. 

La ´pólvora negra fue el primer explosivo conocido, se cuenta que en alguno de los escritos del siglo XIII del monje inglés Roger Bacon4 (1210-1292)  hay una receta para producirla a partir de la mezcla de azufre, carbón, potasio y algunas otras sustancias que no se indican. Según la historiadora de la tecnología Brenda J. Buchanan5, en sus investigaciones encontró que en 1044 ya se conocían las proporciones para la producción de la pólvora explosiva, a saber  75% de nitrato de potasio, 15% de carbón y 10% de azufre, según la autora, toma los datos de un texto de una obra publicada por un militare ingeniero chino, lamentablemente no se consigan fechas ni el nombre del ingeniero. A manera de hipótesis, es posible que esa fue la fórmula que manejó Roger Bacon, esto considerando que se interesaba en la experimentación.

Usos de la pólvora: Le evolución de esta extraordinaria invención se muestra de manera significativa gracias a los usos y a algunas de las consecuencias que ha tendido. Veamos: Entretenimiento, se ha convertido en toda una industria de dimensión económica y social, empleo, diversión, etc. En minería, ha facilitado la exploración y explotación de minas para extraer materiales  del subsuelo como el hierro, cobre, oro, etc, gracias a que la explosión permite abrir espacios y así detectar con mayor certeza la existencia de esos metales. Usarse como medio de impulsión proyectiles con fines de investigación, y hay que decirlo, también con fines destructivos. Los bizantinos creían  que la producción de armas era necesarias para que el hombre de defendiera de los ataques de los animales y por qué no, de  sus semejantes. 

Impacto. La pólvora ha tenido un impacto en el desarrollo de la medicina, como consecuencia del uso con armas explosivas (bombas) de todo tipo que afectan al ser humano de diferentes maneras, heridas, fracturas y otras lesiones, ha obligado al desarrollo e invención de instrumentales para paliar y  sanar esas terribles consecuencias, cirugías de gran complejidad y terapias. Todo esto no estuvo en la mente de los chinos y seguramente tampoco en los bizantinos.   


(1) El concepto de técnica ha sido expuesto en columnas anteriores de esta serie. No obstante cabe agregar que en los procesos de invención de objetos técnicos es claro que el inventor recurre a la pericia, ingenio y habilidad para convertir materiales como madera, huesos, arcilla, etc, en productos (instrumentos y herramientas) de gran utilidad, que va desde vasijas hasta armas, como lo fue el caso de las primeras ballestas. En relación con el concepto de técnica, es muy interesante una discusión respecto de la intencionalidad y la necesidad. Podría ser tema de otra columna.

(2) Al respecto puede consultarse el teto de Basalla, George: La evolución de la tecnología, págs., 209-10. 

(3) https://es.wiipedia. <wiki.robert.byron> 

(4) Roger Bacon, fue un franciscano que dedicó parte de su vida a la crítica, especialmente se ocupó de reflexionar acerca de la ignorancia, incluso en su obra Opus Maius, expone sobre las cuatro causas de la ignorancia. Fue un defensor de la ciencia experimental. Conocía las proporciones (porcentajes) por utilizar para la preparación de la pólvora. Ver bibliografía, págs. 365-6

(5)  https:islustationinstitue. Org.buchanan. (Buchanan, J. Brenda. Es una investigadora inglesa que ha publicado una gran cantidad de obras sobre “Historia de la Tecnología”. Cober History.E

Bibliografía consultada

Basalla, George, (1988), La evolución de la tecnología, Ed. Crítica, México, D. F.

Hirschberger, J, (1968), Historia de la Filosofía, Tomo I, Editorial Herder, Barcelona, España. 

Menzies, F, (2014), El año en que una flota china llegó a Italia e inició el Renacimiento, Grupo Editorial, S. A. U, Barcelona, España.

https://www.casadellibro.com/libros-ebooks/robert-byron/135269

https://www.britannica.com/biography/Roger-Bacon

CORIS. Revista del Círculo de Cartago. Algunos datos históricos y estadísticos. II Parte

*Guillermo Coronado

Directores

En sus 19 ediciones, la Revista Coris ha tenido tres circulistas a cargo de su dirección.  

En primer lugar, desde el primer número al noveno, la dirección la desempeñó Mario Alfaro; no solamente como una aventura propia del Círculo de Cartago, sino tambie´n como empresa conjunta con la Escuela de Ciencias Sociales del ITCR. Los números cuatro, cinco y seis iniciaron la etapa digital de Coris.  A partir del número séptimo, volvió a dirigirla como actividad independiente y con asiento digital en la webpage del Círculo de Cartago, circulodecartago.org.  A Mario se debe el impulso de números monográficos; en especial, sobre temas de corte tecnológico pero de gran impacto en la sociedad costarricense, como la fertilización in vitro y los transgénicos.  

Mario Alfaro

En segundo lugar, los números diez y once, de 2014 y 2015, estuvieron a cargo de Edgar Roy Ramírez.  Lamentablemente, debido a sus muchas actividades como profesor universitario activo, le fue difícil mantenerse más tiempo en la dirección de Coris.

Edgar Roy Ramírez

En tercer lugar, del número doce al diecienueve, Álvaro Zamora ha dirigido no solamente la revista sino que ha impulsado muchas de sus transformaciones.  Entre otras, la conformación del Consejo Editorial Internacional para dar cumplimiento a las exigencias de los índices internacionales (tema que será considerado más adelante); también la creación de números monográficos de corte estético, como son el # 18, dedicado a Alvaro Bracci, y el próximo en aparecer, el # 20, sobre Ólger Villegas.  Esta iniciativa enriquece el aporte de Coris y el Círculo de Cartago al medio cultural nacional.

Álvaro Zamora

Comité Consultor Internacional.  

Respecto del Comité Consultor Internacional,  podemos hacer referencia a la presentación de Álvaro Zamora al número 17 de Coris,  en la que nos dice que:

 “Coris se honra al presentar a su  Comité Consultor Internacional, integrado por los distinguidos académicos Hermann Lang, María Noel Lapoujade y Gerda Pagel.

Hermann Lang es Catedrático y Director Emérito del Instituto de Psicoterapia y Psicología Médica de la Universidad de Wurzburgo, Alemania. Se doctoró en Filosofía bajo la dirección de H. G. Gadamer y en Medicina bajo la dirección de H. Tellenbach; se especializó en psiquiatría bajo la dirección de Henry Ey y completó su formación como psicoterapeuta y psicoanalista en el Instituto de Psicoterapia y Psicoanálisis de Heidelberg-Mañean, en la Escuela Freudienne de París y en Estrasburgo. Fue discípulo de J. Lacan y estudió filosofía con Ricoeur, Foucault y Deleuze. Ha sido Presidente de la Comunidad Franconiana de Formación en Medicina Psicoterapéutica y Psicoterapia (FPM), es Presidente Honorario de la Sociedad Alemana de Antropología Fenomenológica, Psiquiatría y Psicoterapia (DGAP). Es autor y coautor de varios libros, investigaciones y más de 200 artículos sobre psicoanálisis, filosofía, psicosomática, psicoterapia, psicología médica y psiquiatría. En 1986 obtuvo el Premio Egnér de la Universidad de Zurich por su trabajo científico en el campo de la psicoterapia, la psicología médica, la psiquiatría y la filosofía.

María Noel Lapoujade es Doctora en Filosofía por la Universidad Nacional Autónoma de México y por la Université de Paris 8 Francia. Realizó estudios de posgrado en filosofía en la Universidad de Heidelberg, Alemania (como becaria del DAAD) y dos posdoctorados en la Université de Paris 8 Francia. Ha sido Investigadora en el Centre Gaston Bachelard de la Université de Bourgogne Francia y Profesora Titular de la UNAM. Es fundadora del Proyecto para Centro Interdisciplinario de Estudios sobre lo imaginario y la racionalidad y del Seminario Interdisciplinario de Investigación sobre lo Imaginario (UNAM), así como del Programa Interdisciplinario de Investigación sobre la Imaginación, lo Imaginario y la Racionalidad (PROIM-UNAM) y de la Maestría en Estética y Artes de la Benemérita Universidad de Puebla, (BUAP). Ha sido premiada con: Norman Swerdlin  FFyL, UNAM, Gabino Barreda por la UNAM, La dama de las Hespérides por El Ateneo de Murcia, España, Tributo al pensamiento Nacional, Uruguay. Ha obtenido reconocimientos del  SNI-CONACYT de México y del SNI-ANII de Uruguay. Es autora de gran cantidad de artículos y de varios libros.

Gerda Pagel es Doctora en Filosofía por la Universidad Julius Maximiliam de Wurzburgo, Alemania, en cuyo Instituto de Filosofía ha ejercido la docencia. Profesora de Humanidades de la Universidad de Preston; investigadora y profesora de psicología médica, psicosomática, medicina y psicoanálisis en el Instituto de Psicoterapia y Psicología Médica de la Universidad de Wurzburgo (bajo las direcciones consecutivas del los catedráticos D. Wyss y  Dr. H. Lang). Profesora de psicología, filosofía y ética en escuelas secundarias y de educación de adultos. Es cofundadora del Festival del Castillo de Freudenberg del Meno;  autora y coautora de varios libros y de numerosos artículos científicos en revistas y diccionarios”.

Dado el lamentable fallecimiento del Dr. Lang, en el Coris 18,  se introduce al Prof. David Crocker.  “Al Consejo Consultor Internacional de Coris se suma, a partir de este número, el Profesor David Crocker, PhD. Philosophical Theology and Philosophy of Religion (Yale University), quien ha sido amigo del Círculo de Cartago por más de tres décadas.  Es investigador senior en desarrollo internacional y Director de la Escuela de Políticas Públicas de la Universidad de Maryland.  Desde 1993 se especializa en ética del desarrollo internacional, filosofía socio-política, la justicia de transición, la democracia y la democratización.  Ha sido profesor de filosofía durante 25 años en la Universidad Estatal de Colorado, donde creó uno de los primeros cursos del mundo sobre ética del desarrollo internacional.  También se ha desempeñado como profesor e investigador visitante en las universidades de Múnich, Costa Rica, Valencia, Autónoma de Honduras, Chile y en la Universidad de los Andes, Colombia.  Es consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, de USAID, del Banco Mundial, y del Centro Internacional de Justicia Trasnacional.  Ha ofrecido más de 300 conferencias en inglés y castellado en más de 25 países.  Sus publicaciones más recientes son Ethics of Global Development: Agency, Capability, and Deliverative Democracy, Development and Global Ethics: Five Foci for the Future, y Obstáculos para la reconciliación en el Perú: un análisis ético.  En 2010, le fue otorgado el Landmarck Award de la Universidad de Maryland”.

CORIS. Revista del Círculo de Cartago. Algunos datos  históricos y estadísticos. I Parte

En el 2004, en un texto denominado  El Círculo de Cartago.   Remembranzas, (1)  se decía que: 

“En la primera época,  el Círculo intentó llevar su mensaje a un auditorio mucho más amplio.    Prueba de ello es que en su organigrama fundacional aparece un “secretario de relaciones internacionales”.    Pero también tuvieron en mente el contexto nacional.    Por ello mantuvieron un programa radiofónico en la emisora católica, Radio Fides, aunque entiendo que por un tiempo relativamente corto.    

Se sugirió, también, una publicación impresa, empero la tarea se tornó difícil y su realización debió esperar por “nuestro tiempo”, más de cuarenta años después de la fundación del Círculo.    Tiene como título Coris, y aparece en versión impresa.    Pero así como fue lenta su aparición lo es también su presente desarrollo, solamente lleva dos números en cinco años.    Publica textos de los circulistas y de autores invitados.    Su primer director es Mario Alfaro.” (2)

Pero esta situación ha cambiado radicalmene y desde ese entonces han aparecido 17 ediciones más con una periodicidad anual, aunque algunas veces aparecen dos números por año, en versión impresa y digital.  Y pueden consultarse en la página web del Círculo de Cartago, circulodecartago.org.

La primera edición de Coris apareció en 1997 y la segunda en el 2002.

Su título más preciso es Coris, Revista del Círculo de Cartago, tal como lo muestra la carátula de la primera edición.

Algunos de estas ediciones tienen temáticas específicas, como es el caso de la # 3 y # 9, dedicadas a la discusión nacional sobre FIV, la tecnología reproductiva de la fertilización in vitro,  antes y después de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.  O el caso de la edición 14, sobre el tema del maíz transgénico.  Estas ediciones aparecieron en los años 2005, 2013 y 2017 respectivamente.  La edición 18, del año pasado, también es de tema específico, la obra artística de Alvaro Bracci.  Pero ahora se le denomina número especial, para distinguirla de las ediciones regulares.  Las restantes son abiertas a una variedad de tópicos según los oferentes y el comité editorial en su escogencia.

Una enumeración histórica de las 19 ediciones, se ofrece de inmediato en el siguiente cuadro I.

I- AÑO DE APARICIÓN DE LAS 19 EDICIONES:

NúmeroAñoCaracterística
#11997Director Mario Alfaro
#22002
#32005°Tema: FIV
#42006#
#52007#
#62012#
#72012Editor: Gustavo Coronado
#82013
#92013°Tema: FIV. Después de la Sentencia
#102014Director: Edgar Roy Ramírez
#112015
#122016Director: Álvaro Zamora
#132017
#142017°Tema: Maíz Transgénico
#152018
#162019
#172020
#182020°Tema: Alvaro Bracci
#192021

#  Tres números digitales en colaboración con el Departamento de Ciencias Sociales del ITCR.  Siempre bajo la dirección de Mario Alfaro.

°  Tema específico.

NOTAS

1)  Coronado, Guillermo.  2005.  Revista de Filosofía de la U.C.R. XLIII (# 108), 175-181.  Para completar la información de la cita, agreguemos que según Roberto Castillo, circulista de la primera etapa, también se empleaba a Radio Hispana, la emisora de Cartago en ese tiempo.

2) El Círculo ha pasado por tres etapas y dos ubicaciones.  La primera como Círculo Alejandro Aguilar Machado, en la ciudad de Cartago.  La segunda, como Círculo Mario Sancho en la segunda mitad de los años sesenta y en la ciudad de San José.  La Tercera, desde los setenta, de nuevo en Cartago, y con el nombre de Círculo de Cartago.  Pero hay un nexo de continuidad a través de miembros e ideales.

Un intercambio de opiniones que genera un libro y un gran debate

Guillermo Coronado

Galileo por J. Sustemans 

Un contexto personal.

Al gestionar Galileo Galilei su traslado desde Padua a la ciudad de Florencia, capital del Ducado de Toscana, luego de su enorme éxito con los descubrimientos astronómicos anunciados en su Mensajero de los astros, 1610, en particular con las “lunas mediceas”, prometió que su presencia en la corte de los Medici enriquecería su brillo en virtud de sus novedosos aportes como matemático y filósofo.  De allí su insistencia en el título de “primer matemático y filósofo”.  Por supuesto que debe entenderse su solicitud al título como la de un practicante de la Filosofía natural o ciencia de la naturaleza.  No la de un lógico o metafísico como correspondería a un profesional de la filosofía preparado y titulado por las universidades de ese entonces.  

Y la primera instancia de la innovadora presencia de Galileo se manifiesta en 1611, en reuniones de cortesanos y académicos y culmina en 1612, fines de mayo, con la publicación de su primera obra física, conocida por analogía con la de Arquímedes como, Discurso sobre la flotación de los cuerpos, aunque su título italiano es más específico, a saber, Discurso acerca de las cosas que están sobre la superficie del agua, o que en ella se mueven.  Con anterioridad había redactado un texto sobrre el movimiento, De motu, y dos sobre mecánica o las máquinas simples, uno breve y otro más extenso.  Pero no fueron publicacos sino que circularon de manera manuscrita.  Serán publicados posteriormente.

 Galileo como era de esperar, dedica la obra al Gran Duque de Toscana, Cósimo II,  quien gobernará a Florencia de 1609 a 1621.  Dicha edición, aparecida en Florencia, se agotó rápidamente.  Lo que no es equivalente a que se vendiera.  Se usaban la mayoría de los ejemplares en envíos a contactos personales y personalidades académicas, eclesiásticas y políticas. y Galileo preparó una segunda edición para fines del año.  Es prácticamente la única obra que trabaja posteriormente a su edición original.  Recordemos que no lo hace con el Mensajero de los astros a pesar de nuevos y cruciales descubrimientos hechos con posterioridad a marzo de 1610, verbigracia, las manchas solares y las fases de Venus.  Tampoco lo hace, a pesar de prometerlo en varias ocasiones, con el Compás geométrico-militar.

Es importante notar que el texto se publica en italiano para que esté al alcance de las gentes no eruditas pero interesadas y capaces de interesarse en los aspectos del mundo que nos rodea y no en las interminables y estériles discusiones académicas.  Gentes que poseen ojos para ver lo que les rodea y también cerebros para percibirlos y entenderlos, al igual que aquellos eruditos, pero que no se enteran de las novedades y descubrimientos pues estos se comunicaban solamente en latín. El Mensajero de los astros está escrito en latín pues va dirigido a llamar la atención a filósofos y astrónomos, esto es, a eruditos.  La obra que complementa al Mensajero, Cartas sobre las manchas solares, igualmente aparece en italiano, aunque ello causa problemas de comprensión para su interlocutor, Apelles.  Las observaciones de Galileo respecto de las razones para escribir en italiano aparecen en carta del 16 junio de 1612.  Esta decisión de Galileo está en sintonía con una creciente tendencia por los innovadores del pensamiento en esos tiempos.  Recuérdese, como muestra, a Francis Bacon y Robert Boyle en inglés, y René Descartes en francés. 

Volviendo al contexto personal, en la villa de Filippo Salviati (1), Villa delle Selve, en las vecindades de Florencia, Galileo, que participaba en reunión de debate informal con dos académicos de la Universidad de Pisa, en vacaciones por el verano, con algunos  jóvenes patricios florentinos, en determinado momento objetó una observación sobre la teoría aristotélica de los cuatro elementos y el papel de las cualidades del calor y el frío.  Los profesores eran Coresio, griego de origen y especialista en Platón y Aristóteles,  y Vicenzio di Grazia, aristotélico acérrimo.

En concreto, Galileo rechazó la afirmación de que la acción del frío era producir la condensación, según el ejemplo aducido por el profesor Vicenzio di Grazia, de que el hielo era agua condensada.  Por el contrario, Galileo observó que dado que el hielo era más ligero que el agua, la función del frío era la rarefacción.  Prueba de ello era el hecho de que el hielo flotaba en el agua.  Su oponente replicó que el hielo flotaba en el agua por su forma, no por su densidad.  A su vez, Galileo argumentó que el hielo flotaba sin importar su forma, pero no convenció al aristotélico quien abandonó la reunión presumiblemente muy molesto.

Eventos posteriores no solamente transformarían el debate sino que serán la oportunidad para que Galileo presente su nueva concepción de la naturaleza de la ciencia. 

Ville delle Selve.  Residencia de los Salviati

Nota.

1) Filippo Salviati nace en Florencia, de familia de gran linaje, el 19 de enero de 1582.  Muere en Barcelona, el 22 de marzo de 1614.  No puede seguir carrera militar por problemas de salud.  Se dedica a los estudios literarios, que lo llevan a ser parte de la Academia Crusca.  Y también a los científicos, por influencia de Galileo, quien lo recomienda para la Academia de los Linces.  Se interesa por estudios matemáticos, astronómicos y de filosofía experimental.  Galileo lo inmortaliza como su portavoz en los Diálogos de 1632 y 1638.

Materia y fuerzas en el Opus Postumum de Kant (II)

*Guillermo Coronado

En este punto, cabe resaltar una ulterior profundización de la crítica al enfoque mecanicista imperante en ese entonces y que lleva a enfoques alternativos del tipo de Leibniz o Roger Boscovich, en su Teoría de Filosofía Natural( 1763), aunque ninguno tomado en su textualidad.  En el primer caso renace la importancia de lo orgánico o el todo de lo vivo sobre la suma de las partes del compuesto inorgánico.  En el segundo, la copresencia de la atracción y la repulsión como dimensiones fundamentales de las fuerzas básicas.

En consecuencia se distingue entre vis viva y vivifica: “La fuerza viva, vis viva (por impacto) debe ser distinguida de la fuerza vivificante (vis vivifica).  Esta última [va] en un sistema del mundo aparte; su fuerza de generación es quizá la causa de plantas y animales”(102). “La vis viva no es fuerza vital, no es orgánica sino mecánica, y sin embargo, cabe representarse también a la fuerza mecánica por analogía con lo orgánico, y también al contrario”(168).    

Para volver a la línea principal de la cuestión, se tiene que: “Todo principio primero del movimiento presupone una primera fuerza motriz (primum movens) y un primer motor (primus motor), el cual no puede ser pensado sino como idea de este movimiento, y en consecuencia como moviendo libremente (libere movens).  El mecanismo del primer movimiento es, por lo tanto, a la vez un organismo, es decir, un sistema de las fuerzas motrices que tienen un fin como Principio suyo, o sea: que tienen por causa algo inmaterial. Tal fuerza puede ser denominada fuerza vital (vis vitalis, no vis viva: pues se entiende por fuerza viva la [producida] por movimiento efectivo, en oposición a la del nisus hacia éste); yo la llamo fuerza vital de la materia.  De este tipo son los cuerpos de los reinos vegetal y animal, que reproducen y conservan su especie” (198)  “[…] Igual que son representadas las sustancias orgánicas como vivas, cabría representarse del mismo modo a la tierra entera, pues los animales son alimento mutuo unos de otros, como lo son también los vegetales para los animales, de modo que hay que considerar a todos ellos en conjunto como formando un todo orgánico, no sólo mecánico.  Son máquinas, pero no la tierra misma”. (199)    

De manera más precisa, Kant presenta al éter como la hipótesis de una materia en relación con la cual todo cuerpo es permeable; ella misma es, empero, autoexpansiva. (170) 

Es importante, diferenciar el éter clásico, aristotélico-escolástico, que supone la heterogeneidad del cosmos, de un enfoque elementarista del éter, puesto que Kant propugna más bien un enfoque a partir de una estopa fundamental.  Con terminología más tradicional un principio del cual se generarían los elementos. También considerar que el tema del éter no es totalmente ajeno en la propuesta cosmológica ulterior a Newton puesto que él mismo lo propuso en algunas  ocasiones.  Por cierto, esta física típica de lo que luego será la del campo electromagnético es un contra fáctico para la unicidad del enfoque mecanicista newtoniano, base de los juicios sintéticos a priori de la física como se apuntó anteriormente. 

Kant plasma de manera sintética toda la cuestión en los dos siguientes fragmentos: “La estofa primordial [Urstoff] de lo móvil en el espacio y animado de fuerza motriz, es imponderable, incoercible, incohesible e inexhaustible, según las categorías de cantidad (cuya medida es el peso), cualidad (como fluido), relación (como materia meramente repelente que penetra sustancialmente a toda otra y que, siendo adhesible a otras materias ponderables y cohersibles, no es cohesible de suyo), e inexhaustible, es decir, tal que no puede ser agotada por las materias a las que penetra” (171).  “[…] Tiene que haber una materia en virtud de la cual sea posible prácticamente la ponderabilidad, sin que ella misma tenga peso, la coercibilidad sin que ella misma sea externamente coercible, la cohesión sin que ella sea internamente coherente y, por último, la ocupación activa de todos los espacios de los cuerpos sin que se agote o disminuya esta estofa omnipenetrante; y ello precisamente porque todas las fuerzas motrices, mecánicas, es decir, externas –en cuanto fenómenos—sólo son posibles por las dinámicas, siendo su efecto lo que hace posible la experiencia.  La materia de esta fuerza que agita originaria e incesantemente (materia llamada calórico, sin que con esto se insinúe un cierto efecto de ella sobre los sentidos) viene aquí postulada, según un Principio a priori de la necesidad de esos movimientos, como una estofa que no es hipotética sino tal que, con ella –por la atracción y repulsión de todas sus partes como un todo absoluto–, comience inicialmente el movimiento (cuyo estado no es ya ulteriormente explicable); pues, en efecto, una tal relación de las fuerzas internamente motrices es idéntica al concepto de un todo absoluto de causas eficientes del movimiento, aunque la causa primera de su actus (como sucede en todo acaecimiento inicial) sea ciertamente inexplicable” (205).

Para terminar, el siguiente texto es significativo porque no solamente reitera las cuestiones relativas al status del calórico, sino por hacer referencia al tiempo como una nota del mismo.  “Observación al concepto del calórico.  Admitir la existencia de una materia omnidifusa, omnipenetrante y omnimotriz (y por lo que concierne al tiempo, cabe añadir también: comienzo primero de todo movimiento), que llena el espacio cósmico, es una hipótesis que ni está, ni puede estar, justificada por experiencia alguna y que, por tanto, si tiene fundamento, debiera proceder a priori de la razón como una idea, sea para explicar ciertos fenómenos (en cuyo caso tal materia sería meramente pensada, como mera estofa hipotética), sea como postulado; pues, dado cualquier movimiento, las fuerzas motrices de la materia deben comenzar a agitar, si es que verdaderamente hay que considerar [tal estofa] como objeto de experiencia (dado)” (243).

Obviamente de los fragmentos antes citados no se desprende un claro sistema de ideas ni un enfoque unitario de la naturaleza con su calórico y fuerzas.  Pero ello es resultado de la naturaleza de las reflexiones que dan origen a los manuscritos.  Como se dijo antes, el Opus postumum refleja los balbuceos conceptuales de un viejo Kant que sin embargo no se rinde en la labor definitoria del filósofo: buscar la comprensión categorial del pensamiento sobre la naturaleza.  La comprensión del “cielo estrellado sobre mí” en su famosa expresión.  Tal vez sus fuerzas intelectuales estén agotadas pero su voluntad sigue siendo la misma.

Bibliografía

Kant, Immanuel. 1991. Transición de los principios metafísicos de la ciencia natural a la física.  Opus postumum.  Edición de Félix Duque,  Barcelona,  Anthropos y Universidad Autónoma de Madrid. [Se cita por el número de página].

Materia y fuerzas en el Opus Postumum de Kant (I)

*Guillermo Coronado

Trataremos, en esta perspectiva (1), de reproducir y comentar brevemente algunas de las reflexiones kantianas sobre el tema de la materia y las fuerzas, según sus manuscritos incorporados en la Primera parte, capítulos 1 a 4, del texto Transición de los principios metafísicos de la ciencia natural a la física. Opus postumum, (página 71 a 315). (2)

Esta primera parte de la obra de Kant se titula: Sistema elemental de las fuerzas motrices de la materia, y sus respectivos capítulos son: Hacia el establecimiento de la física (71), Caracteres generales de la materia (96), Tópica de las fuerzas motrices de la materia (124) y Demostración de la existencia del éter (181).  

La temática que nos interesa es de índole cosmológica, y podría tomarse como una vuelta kantiana a las reflexiones del período precrítico, lo que las hace doblemente interesantes dadas las observaciones sobre la validez de tales enfoques que se plantearon en su Crítica de la razón pura (1781, con segunda edición en 1787)

En efecto, Kant denuncia tanto el mecanicismo de tradición cartesiana como el mecanicismo atomista de tradición democritiano newtoniana.  Pero también enuncia el programa dinamicista que le servirá de apoyo en estas sus reflexiones al final de su existencia.  Y ello sí representa una clara superación de los planteamientos precríticos.

Dos ideas claves para el planteamiento kantiano se presentan a continuación.

Primero.  La dinámica es la perspectiva fundamental para una concepción de la naturaleza; no la mecánica.  Recordemos como Kant había empleado la mecánica celeste de Newton no solamente como herramienta de edificación conceptual, en su temprana obra Historia general de la naturaleza y teoría del cielo (1755), sino como paradigma, en su Crítica de la razón pura, en la que se le toma como el caso de una ciencia física que muestra la realidad de los juicios sintéticos a priori en dicho campo.

En el presente dinamicismo, las fuerzas se asumen como la clave de su indagación acerca de la naturaleza.  Dos fragmentos del Opus son muy esclarecedores al respecto.  “División de las fuerzas motrices de la naturaleza corpórea.  1. Por su ORIGEN.  En la materia se dan fuerzas motrices propias, no comunicadas simplemente por el movimiento (vires congeniate, non impressae).  Un cuerpo circularmente movido manifiesta una fuerza central (vis centrifuga) tendente a alejarse del punto central, pero que no es propia del cuerpo pensado, sino impresa por el movimiento; lo mismo ocurre con la fuerza que en el movimiento circular tiende hacia el centro (vis centripeta).  A pesar de que ningún movimiento sea originario, tiene que haber fuerzas motrices originarias y productoras de todo movimiento; de lo contrario un cuerpo se movería por sí mismo, lo cual es contradictorio con la ley de inercia” (149).  “Las fuerzas motrices de la materia son: 1. Por su DIRECCIÓN.  Atracción o repulsión.  Ambas pueden ser, o fuerza superficial (como el aire, por ejemplo), o penetrante íntimamente en otros cuerpos (como la atracción gravitatoria y el calor).  2. Por su GRADO. Momento del movimiento, o movimiento de velocidad finita.  3. Por su RELACIÓN.  Fuerza superficial, interna o externa, o penetrante íntimamente en otra materia.  4. (Por su MODALIDAD).  Fuerza motriz originaria o derivada (vis originarie vel derivative movens); ésta, o producida por un movimiento, vis centripeta, o bien es ella misma la que produce el nisus de un movimiento” (150).

Segundo.  Kant propone una materia ya sea como éter o calórico, esto es, como algo activo o dinámico, y no como substrato inerte, como el substrato inerte de la mecánica cartesio-newtoniana.  Además, y en ello Kant será tajante, una materia no atomística.  “Un quantum de materia es el todo de un conjunto de cosas móviles en el espacio.  La cantidad de materia es la determinación de este conjunto como un todo homogéneo.  Cada parte de materia es un quantum, esto es: La materia no consta de partes metafísicas simples; la expresión de De La Place ‘puntos materiales’ (que deberían ser considerados como partes de una materia) tomada literalmente, contendría una contradicción, pues sólo debe significar el lugar desde el cual una parte de materia atrae o repele fuera de sí a otra. … … Por consiguiente, sólo por el conflicto de atracción y repulsión de las sustancias podrá un quantum de materia llenar originariamente un espacio; acción y reacción es algo ya contenido en el concepto de materia espacial.  Su posibilidad, empero, no puede en absoluto hacerse concebible por medio de ninguna explicación” (97-8).  Una materia que refleje los rasgos de atracción y repulsión como esenciales.  Por supuesto que ello solamente será posible gracias a la fundamentalidad de las fuerzas; fuerzas que van más allá de la gravitación universal newtoniana.

Rechazo del atomismo que se reitera en los siguientes términos.  “La materia no consta de partes simples, sino que cada parte es a su vez compuesta; la atomística es una falsa doctrina de la naturaleza: filosofía corpuscular, que saca artificiosamente de aquí la diferencia de densidad de la materia.  Es inútil tomar de modelo imaginario a la materia, no como un continuo, sino como un todo separado por intervalos espaciales vacíos; las partes materiales tendrían entonces una cierta figura gracias al espacio vacío interpuesto, con el fin de hacer innecesaria la repulsión como fuerza particular de explicación de la diferencia de densidad. Y es inútil porque esos primitivos corpúsculos, a su vez, deben constar siempre de partes mutuamente repelentes, pues de lo contrario no llenarían físicamente ningún espacio”. (103).   

Finalmente, Kant insiste en que tampoco el atomismo, con sus referentes últimos, átomos y vacío, sirve como marco para una concepción dinamicista a partir de fuerzas motrices.  “A partir del espacio lleno (atomi) y del vacío (inane) es imposible dar ninguna explicación (como quería el atomismo) de la diferencia en densidad específica de los cuerpos; porque, por una parte, no hay átomos (pues toda parte de un cuerpo es siempre divisible al infinito), y, por otra, el espacio no es objeto de experiencia posible; por tanto, el concepto de un todo de fuerzas motrices a partir de tales elementos es un concepto de experiencia que es insostenible” (246). 

Ante la incapacidad explicativa del atomismo con su materia inerte y su espacio vacío indiferente se reitera que el dinamismo es la propuesta alternativa fecunda.  “En un fluido no hay nada vacío y, por consiguiente, tampoco intersticios vacíos, pues éstos deberían estar llenos de una materia sólida, la cual, allí donde no estuviera disuelta, se elevaría hacia lo alto.  La filosofía corpuscular, que todo lo explica por atomis y el vacuo, es un nido de invenciones imaginarias, lo mismo que el modo de explicación meramente mecánico por figura, textura y movimiento externamente impreso.  El modo de explicación físico-dinámico es el correcto” (78).

Ahora bien, como se anticipó arriba, la materia pasiva del atomismo mecanicista es substituida por una materia más bien dinámica, esto es, activa, que se refiere por los términos éter, como en la primera parte del siguiente texto, o calórico, en su segunda parte: “Una materia meramente expansiva internamente (aérea) es originaria (originarie expansiva) o derivada (derivative expansiva).  La primera podría denominarse éter, pero no como objeto de experiencia, sino solamente como idea de una materia expansiva, cuyas partes son incapaces de mayor disolución, dado que en ellas no cabe encontrar ninguna atracción de cohesión,  La expansibilidad por calor es ya derivada, pues el calor mismo depende de una materia particular (calórico).  Aceptar una tal materia, que llene el espacio cósmico, es una hipótesis inevitablemente necesaria, pues sin ella no es posible cohesión alguna, necesaria para la formación de un cuerpo físico” (90-91).

Dicho calórico se plantea de manera más explícita en los siguientes términos: “Aquello que actúa inmediatamente en lo más íntimo de toda materia, dilatándola, y que tiene por ello fuerza expansiva, aunque produzca también la atractiva de la fluidez de la materia, es el calor; pensar para éste una estofa particular omnipenetrante es ahora algo aceptado universalmente como la hipótesis más apta para explicar los fenómenos.  Según esta hipótesis, el calórico es un fluido omnidifuso, que dilata los cuerpos en su interior, y que no subsiste para sí solo, sino que se adhiere a los demás, y cuyas fuerzas repulsivas no pueden ser derivadas de su elasticidad originaria, pues para tener un fluido elástico se precisa de calor, que es lo que hace elásticas a todas las materias, a la vez que permite también su enlace en un todo continuo.”(115)

Explicitar esta propuesta es el tema de la segunda parte de esta perspectiva.

Notas

1- Este texto es una versión simplificada de mi trabajo: Coronado, Gmo.  2005. “Materia y fuerzas en el Opus Postumum”Revista de Filosofía de la Universidad de Costa Rica.  #108, 123-127.

2- Kant, Immanuel.  1991.  Transición de los principios metafísicos de la ciencia natural a la física.  Opus postumum.  Edición de Félix Duque,  Barcelona,  Anthropos y Universidad Autónoma de Madrid,  [se cita por el número de página].

Galileo: matemáticas y ciencia física. Un choque con la tradición escolástico-aristotélica.

*Guillermo Coronado

El Discurso de Galileo, 1612

En el Discurso sobre la flotacion de los cuerpos, publicado en Florencia en el año de 1612, Galileo Galilei nos ofrece un texto que abunda en demostraciones matemáticas de corte geométrico que reflejan el predominio del enfoque matemático sobre el cualitativista, tradicional herramienta conceptual de la visión escolástico-aristotélico dominante desde el siglo xiii.  Enfoque  matemático de corte arquimedeano en que Galileo se formó con su maestro artista-ingeniero Ostilio Ricci, (Fermo, 1540- Florencia, 1603) a su vez seguidor de Niccoló Fontana, conocido como Tartaglia (Brescia 1501-Venecia 1557), matemático e ingeniero quien fuera el promotor del renacimiento de los tratamientos matemáticos de Arquímedes.  Fue editor de las obras de Arquímedes y así facilitó el conocimiento de sus enfoques matemático-físicos.  Matemáticas al servicio de lo físico ingenieril, no de la contemplación de arquetipos o formas al estilo del Timeo de Platón o de los Elementos de Geometría de Eucldes.  Nuevo estilo que tendrá profundas consecuencias en la formación de la ciencia moderna.

Por supuesto, la matemática como basamento de la ciencia tampoco sería fácilmente aceptada por los escolástico-aristotélicos de corte tradicional, quienes en nombre de la vieja separación entre matemáticas y ciencia física ponen en entredicho el acercamiento formal-metodológico de Galileo en este respecto.  

En efecto, sobre la relación entre matemática y ciencia se tienen dos tesis enfrentadas radicalmente.  Primero, Vicencio Di Grazia, profesor de la Universidad de Pisa (1), uno de los oponentes y críticos de Galileo desecha el valor de relacionar matemáticas y ciencia de lo natural, al expresar claramente que  “Antes de considerar las demostraciones de Galileo, parece necesario demostrar qué lejos de la verdad están quienes desean verificar los hechos naturales mediante el razonamiento matemático, entre quienes, si no me equivoco, está Galileo. Todas las ciencias y todas las artes tienen sus propios principios y causas a través de los cuales demuestran las propiedades especiales de su objeto propio.  Se sigue que no estamos autorizados a usar los principios de una ciencia para demostrar las propiedades de otra.  Por lo tanto, cualquiera que crea que puede demostrar propiedades naturales con argumentos matemáticos está lisa y llanamente loco, ya que las dos son ciencias muy direrentes.  El científico natural estudia los cuerpos naturales cuyo movimiento es su estado propio y natural; el matemático abstrae su tema de todo movimiento“.   

Segundo, Galileo, que ya anticipaba tal rechazo, en un borrador de su texto, afirma que “Espera una réplica terrible de algunos de mis adversarios, y casi puedo oírle gritar en mis oídos que una cosa es referirse a algo desde el punto de vista físico y otra muy distinta desde el matemático, y que los geómetras deberían quedarse entre sus girándulas y no enredarse en asuntos filosóficos cuyas verdades son diferentes de las verdades matemáticas.  Como si la verdad pudiera ser más que una; como si la geometría de nuestro tiempo fuera un obstáculo para la adquisición de la filosofía verdadera: como si fuera imposible ser un geómetra y también un filósofo, de tal modo que debiéramos inferir, como una conclusión necesaria, que alguien que sabe geometría no puede saber física, ni tampoco razonar o estudiar físicamente materias físicas.  Una conclusión no menos necia que la de cierto médico que dijo, movido por un acceso hepático, que el doctor Acquependente, por ser un famoso anatomista y cirujano, debía contentarse con sus hierros y sus ungüentos y no entretenerse en curaciones médicas como si el conocimiento de la cirugía se opusiera a la medicina y la destruyera”. (Shea, William R. 1983. La Revolución intelectual de Galileo, 55) 

En este momento vale la pena anotar que el énfasis en las demostraciones matemáticas no solamente es inffluencia de Arquímedes sobre Galileo, sino también un posible resultado de la influencia del Colegio Romano de los jesuitas, y la acción del padre alemán Christophorus Clavius (Bamberg 1538- Roma1612) que impulsó entre sus miembros no solo los métodos cualitativistas y silogísticos sino el enfoque matemático, como buen matemático que era.  Clavius fue muy reconocido por culminar el proceso de la sustitución del viejo calendario juliano por uno nuevo, conocido como el calendario gregoriano, en vigencia, en los países católicos, en 1582.

Ahora bien, para no crear un malentendido respecto de la propuesta metodológica que impulsa Galileo, hay  que complementar la dimensión demostrativa matemática con las experiencias, con los hechos, y mejor aún con la experimentación.  Ambos elementos serían las condiciones que deben superar las explicaciones para llegar a ser consideradas como las causas inmediatas de los hechos, Y en consecuenccia, llevarnos a la verdad de lo que estamos considerando o investigando.

Notas

1) Di Grazia fue uno de los académcos de la Universidad de Pisa que en un encuentro con jóvenes florentinos en la villa de los Salviati, discrepó de la tesis que la función del frío era producir la condensación y como ejemplo ofreció el hecho de que el hielo era agua condensada.  Galileo sostuvo que la función del frío sería la rarefacción dado que el hielo flotaba sobre el agua.  A lo que Di Grazia respondió como verdad innegable que el hielo flotaba por su forma.  Galileo replicó que el hielo flotaba sin importar su forma.  Y ese fue el disparador de una larga e intensa polémica.  El otro profesor era Coresio, de origen griego y especialista en Platón y Aristóteles.

Bibliografía.

Shea, William R.  1983.  La revolución intelectual de Galileo.  Barcelona, Editorial Ariel, 1983.  

Arquímedes

¿Qué es la filosofía analítica?

*Álvaro Carvajal Villaplana

IV Rasgos comunes

(III Parte)

La filosofía analítica -como se analizó en la primera parte de esta serie intitulada ¿Qué es la filosofía analítica?- se muestra como una tendencia filosófica que comprende una diversidad de enfoques, maneras de entender el análisis, así como de la función que ha de cumplir la filosofía. A pesar de esa diversidad, existe una serie de rasgos comunes en las que tales perspectivas pueden aglutinarse para la etiqueta de filosofía analítica. En esta entrega se presentan algunos de esos rasgos, entre ellos están: (a) la relación entre filosofía y lenguaje; (b) la actitud cautelosa hacia la metafísica; (c) La relación con el saber científico; (d) la relación con la lógica y (c) la rigurosidad. 

4.1. Relación entre filosofía y lenguaje. Lo que distingue a la filosofía analítica es que puso en el centro de la reflexión filosófica al lenguaje. El análisis del lenguaje llevaría a una manera de enfrentar los problemas de la filosofía, se trata de un proceso de aclaración que llevaría a la elucidación del pensamiento. Por lo que el lenguaje cumple un papel fundamental en el trabajo del pensamiento. Existen diferentes teorías sobre cómo entender la relación entre el lenguaje y el pensamiento; una tendencia presente en el neopositivismo fue la prioridad del lenguaje ante el pensamiento. Sin embargo, no todos(as) los(as) filósofos(as) analíticos(as) comparten este punto de vista; por ejemplo, Frege asentó su atención en el lenguaje, ya que para él la forma de elucidar el pensamiento es por medio del análisis del lenguaje; por su parte, Ramsey señala que, si la filosofía ha de tener una utilidad, ha de aclarar el pensamiento (1931/1965, 325). Así, el lenguaje y el pensamiento en su relación con la realidad o el mundo son los objetos de estudio de la filosofía analítica. En tal relación el significado ocupa un papel central. 

En sentido más amplio, algunos autores consideran que el trabajo filosófico pasa por el análisis del lenguaje, es más, hay quienes plantean que la filosofía del lenguaje ha de ser el foco de la filosofía. Sin embargo, este punto de vista no es absoluto, se tiene el caso de Austin, quien afirma que el trabajo sobre el lenguaje es tan solo una parte del trabajo de la filosofía (1970/1989). Ayer afirma que el análisis es tan solo un punto de partida del trabajo filosófico (1959/1993, 57).

En sus inicios la filosofía analítica, en particular en el Círculo de Viena, así como otros autores que no pertenecían a dicho grupo, consideró que el único lenguaje con sentido es el de la ciencia natural, mientras que otros lenguajes como el metafísico, el estético y el ético carecen de sentido, no así de importancia. Lo anterior debido a la dificultad de aportar los referentes empíricos a las proposiciones de dichas áreas de la filosofía; ya que el criterio de verificabilidad tenía una exigencia factual. En este enfoque la elucidación del lenguaje -en sentido estricto- corresponde al lenguaje científico. En contraste, al lenguaje ordinario se le consideró como sospechoso y poco confiable por ser impreciso, ambiguo y vago. El trabajo de la filosofía consiste es encontrar la estructura lógica que se “esconde”, en la apariencia del lenguaje ordinario, ejemplos de esta posición son los atomismos lógicos de Russell y Wittgenstein, así como el empirismo lógico de Carnap. 

En contrapartida, desde la misma filosofía analítica, surge la propuesta del análisis del lenguaje ordinario; para dicha tendencia, la labor de la filosofía es la aclaración de los enunciados, pero ahora se trata del lenguaje ordinario. Tal escrutinio se erige como independiente de la lógica formal; ejemplos de este trabajo son el pensamiento de Wittgenstein en Investigaciones filosóficas (1953), Austin y la escuela Oxford, entre otros. Si tal parece que este cambio en el desarrollo de la filosofía analítica parece marcar una crisis; no obstante, el análisis al que alude Wittgenstein mantiene continuidad en el enfoque inicial, en el sentido de que la filosofía no ha de ofrecer explicaciones, sino que tan solo aporta descripciones de los conceptos y las proposiciones del lenguaje ordinario, asimismo, el objetivo es la disolución de los problemas filosóficos. Los últimos no aparecen tanto por el hechizo del lenguaje ordinario, sino cuando el(la) filosofo(a) reflexionan sobre la forma que usamos el lenguaje, ese es el momento en el que el(la) filósofo(a) se enreda. El análisis del lenguaje cumple una misma función.  

A tal respecto, no cabe duda que el análisis filosófico es tanto de las proposiciones del lenguaje científico (entre otros) y del ordinario. El análisis del lenguaje tanto del ideal como del ordinario consiste en la aclaración o disolución de los problemas filosóficos. El lenguaje y la búsqueda del sentido o significado son unos de los aspectos centrales de la filosofía, el cual aparece por primera vez en la historia de la filosofía. Por lo demás, como lo muestran Glock (2008/2012) y Sáez (2002), tal énfasis también aparece en otras tendencias filosóficas contemporáneas; por ejemplo, la hermenéutica y la fenomenología. 

4.2. Actitud cautelosa hacia la metafísica. En relación con este tema, existen diversas actitudes hacia la metafísica, las cuales van desde el rechazo rotundo a la metafísica tradicional a la formulación de maneras de hacer metafísica. La filosofía analítica ha rehabilitado la metafísica (D’Agostini, 1997/2000, 176), la ha vuelto pluralista (Russell); además, se intenta una elaboración no esencialista de la metafísica, en la que se incluya el género, es el caso de la filosofía feminista analítica de Sally Haslanger (2000/2001).  

Primeramente, se rechaza cierto tipo de metafísica que resulta de la reflexión de orden racionalista o idealista. Algunas de las críticas más destacadas son las Reichenbach del Círculo de Berlín, y la de Carnap (1932/1965). Empero, se tiene que el positivismo lógico no rechaza a la metafísica como inválida, sino como carente de sentido; los enunciados metafísicos tradicionales carecen de significado cognoscitivo, y sus formulaciones sin sentido han de ser relegadas al plano meramente emocional, o literario. El análisis desenmascara los pseudoproblemas de la metafísica, esta dilucidación disuelve dichos problemas. Si bien hubo un rechazo a la metafísica tradicional, cabe destacar las propuestas filosóficas como, por ejemplo, la del atomismo lógico o la de Principia Mathematica deWhitehead y Russell, tenían un trasfondo metafísico o parten de supuestos metafísicos 

En años posteriores, la filosofía analítica retoma la metafísica, y elabora sus propias propuestas, este es el caso de Strawson, el cual genera un sistema de metafísica descriptiva, en donde el mundo se encuentra formado por particulares (cuerpos, sonidos, personas y mónadas) y sujetos lógicos. También cabe recordar a Anscombe con su tratamiento de la intencionalidad en el texto Metafísica y filosofía de la mente (1981). Asimismo, la influencia de Quine con el replanteamiento de la ontología, y la postulación de los “objetos abstractos”. Esta nueva metafísica está controlada por la lógica y es atenta al lenguaje. Según D’Agostini, en la filosofía analítica se instaura una línea de reflexión sobre la metafísica respecto a su lenguaje y sus funciones (1997/2000, 177).

4.3. Relación con el saber científico: Esta característica es una de las que más ha cambiado, ya que originalmente para algunos filósofos analíticos, se trató de efectuar un movimiento reduccionista de la filosofía, por ejemplo, Quine afirmó que la filosofía tenía que ser reducida a la psicología. En otras posiciones se considera que la filosofía ha de parecerse a la ciencia en cuanto a la rigurosidad, precisión y seguimiento de un método. Esta última es la que ha predominado, asimismo la consideración de que para hacer “buena” filosofía se ha tomar en cuenta los datos la ciencia. También, se haya una tendencia que se inclina por la naturalización de los conceptos y la teoría filosófica, debido a tal diversidad es por lo que puede hablarse de un aire de familia de lo que constituye la propensión hacia lo científico.

Según Chico, Ponte y Barroso (2007) toda un área de la filosofía surge de dicha pretensión: la filosofía de la ciencia, aunque existen algunas posiciones radicales que identifican a la corriente filosófica analítica con la filosofía de la ciencia, a la cual arrojan la idea de tener el rigor filosófico, por lo que desprecian casi todo lo que no se apunta esta filosofía (2007, 10). Para beneficio de la filosofía analítica esta tendencia no es dominante en este momento.

Queda por destacar la noción del progreso filosófico en la filosofía analítica, según Frápolli, uno de los propósitos de los miembros del Círculo de Viena era la construcción de una filosofía científica, de la que pudiera decirse que progresa, al igual que ocurre con la ciencia natural. Sin embargo, tampoco se trata de una idea dominante, ya que se cuenta con variantes de lo que significa la concepción científica de la filosofía, entre los miembros del Círculo de Viena, y autores como Wittgenstein, Russell o Moore. Un pensamiento que resalta es de Waismann -integrante del Círculo de Viena- en Mi visión de la filosofía (1932/1965)asevera que la filosofía es diferente a la ciencia, ella estudia argumentos, no es demostrativa, no construye sistemas filosóficos, no descubre nuevas proposiciones ni las contrasta (492). En su afán de rigurosidad lo que hace la filosofía con los problemas filosóficos es hacerlos precisos y aclararos (505); la filosofía progresa, pero no lo hace añadiendo nuevas proposiciones, sino más bien transformando todo el escenario intelectual, reduciendo en consecuencia el número de problemas que nos hechizan (503). La filosofía es una fuerza liberadora.

4.4. Relación con la lógica. Si bien existe una tendencia de la filosofía analítica a vincularse con la lógica formal; no puede obviarse su tendencia a relacionarse con la lógica informal y la argumentación. A lo primero se le nombra el lenguaje ideal o formal; el segundo como la perspectiva del lenguaje ordinario o informal (el lenguaje en tanto acción). A pesar de las discrepancias entre ambos, no cabe duda de la existencia de una relación favorable entre lógica y filosofía, más que en otras tendencias filosóficas. 

La filosofía analítica ha tomado a la lógica como una expresión de la estructura del lenguaje y de la realidad, es decir, como determinante de la filosofía del lenguaje, la epistemología y la metafísica. Por otra parte, la lógica tiene una connotación de razón que sirve como ordenación y ofrece coherencia, en tanto que el análisis desvela la forma lógica de los enunciados (Russell) o en tanto que revela la estructura lógica de los hechos (Ryle), o en tanto que la estructura lógica de los enunciados revela la estructura lógica de la realidad. Además, la lógica es un recurso que brinda rigor y ofrece oportunidades heurísticas.

Por otra parte, según D’Agostini, en Frege el análisis formal se presenta como desarrollo, lo que contrasta con lo afirmado por varios filósofos analíticos como Wittgenstein, de que la filosofía no agrega nuevo conocimiento. De esta manera, según Frege, la función de la filosofía no consiste solo en la aclaración de las proposiciones (de lo que ya sabemos), sino que la filosofía crea nuevas proposiciones y conceptos mediante ciertas operaciones, es decir, de la lógica, sin que tenga que recurrir a la experiencia empírica o a la psicológica interna (1997/2000, 241). 

En la misma línea a la perspectiva formal, Ryle asevera que la lógica proporciona la estructura objetiva del lenguaje ordinario (1949/2005). El uso de la lógica informal -igualmente- intenta dilucidar los diferentes usos y funciones del lenguaje. Para esta otra tendencia, el análisis busca la descripción y ordenación de una cierta región conceptual, por lo que, la teoría lógica se aplica al lenguaje común con el objeto de comprenderlo en lugar de reformarlo. A tal respecto, también puede afirmarse algo semejante a lo que asevera D’Agostini sobre Frege. La filosofía al reflexionar sobre el primer orden (las ciencias naturales, sociales, etc., que se refieren a la realidad) crean proposiciones y conceptos que aumentan el conocimiento.

En definitiva, a pesar de las diferencias entre los enfoques formal e informal, ambas son compatibles, ya que una vez que se estudia el funcionamiento y las interacciones de los conceptos de un área determinada de conocimiento o de la realidad, el escrutinio puede continuar con la parte más descriptiva y sistemática (García, 1999, 22). Según Burge (1999, 78-79), ambas posiciones enriquecen la tradición filosófica analítica, pues se combinan los aspectos más fructíferos de la filosofía del lenguaje ordinario y el constructivismo lógico. 

Por último, habría una relación entre la lógica y la filosofía analítica, en la que la primera es objeto de reflexión filosófica. Este estudio filosófico de la lógica no es lo mismo que la filosofía de la lógica. 

4.5. La rigurosidad: Chico; Ponte y Barroso indican que un rasgo común a la filosofía analítica reside en que sus practicantes -en relación con el análisis del lenguaje, la ciencia y la lógica- llevan la inferencia racional a sus límites extremos (2007, 11). Entre sus intereses figura la tarea de definir, o al menos aclarar, las palabras empleadas en el discurso filosófico, retrotrayendo en lo posible su comprensión a las palabras más familiares o más claras.

Referencias

Austin, John; (1970/1989) Ensayos filosóficos. Madrid: Alianza.

Ayer, A.J.; (1959/1993) El positivismo lógico. México, CDMX: Fondo de Cultura Económica. 

Burge, Tyler; (1999) Filosofía del lenguaje, en: Resistiendo al oleaje: Reflexiones tras un siglo de filosofía analítica, Revista Cuaderno Gris, Madrid, Época III, No 4: 69-90. 

Carnap, Rudolf; (1932/1965) La superación de la metafísica mediante el análisis lógico del lenguaje. En Ayer (comp.) El positivismo lógico. México: Fondo de Cultura Económica.

Chico; Ponte; Barroso, David; Barroso, Moisés; (2007) Pluralidad de la filosofía Analítica. Madrid: PyV/CSIC.

D’Agostini, Franca; (1997/2000) Analíticos y continentales. Guía de la filosofía de los últimos treinta años. Madrid: Cátedra.

Frapolli, María José, (s.f.) La filosofía analítica, Versión electrónica-Internet: http://www.ugr.es/~frapolli/Filosof%92a%20Anal%92tica.htm, Visitada el 30.01.17.

García, Alfonso; (1999) Hacia una caracterización de la filosofía analítica, en López Cuenca, Alberto (ed.); (1999) Resistiendo al oleaje. Reflexiones tras un siglo de filosofía analítica. Murcia: Cuadernos Gris, No. 4.

Glock, Hans-Johann; (2008/2012) ¿Qué es la filosofía analítica? Madrid: Tecnos.

Haslanger, Sally; (2000/2001) El feminismo en la metafísica: gestionando lo natural. En Fricker, M.; Hornsby, J. (Comp.) Feminismo y filosofía. Barcelona: Idea Books.

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