Oersted, Ampère y Faraday: sobre el experimento de Oersted

*Celso Vargas Zamora

Un fascinante episodio de la historia de la física lo constituye la discusión que se produce en relación con el experimento de Oersted (1820), entre Ampère (1775-1836) y Faraday (1791-1867). También participó Oersted. Sin embargo, nos centraremos en estos dos últimos. Ampère, un destacado matemático y físico, partidario de la física newtoniana; Faraday, un extraordinario físico y experimentalista, convencido de que la electricidad y magnetismo son manifestaciones de una única fuerza presente en la naturaleza. Es uno de los más apasionados y profundos promotores de la teoría de los campos de fuerza, a la que contribuyó de manera significativa. 

Oersted fue influido por la idea de Johann Wilhelm Ritter (1776-1810) de que hay interacción entre electricidad y magnetismo. Esta idea estaba inspirada en Schelling. Su experimento de 1820 parecía demostrar esta interacción. Así fue reconocido por la comunidad científica. Sin embargo, para Ampère este experimento no mostraba tal interacción. La razón de hecho es muy simple: No puede existir tal interacción. Para Ampère la electricidad y el magnetismo son dos fenómenos completamente diferentes; no hay interacción entre ellos. Algunos elementos del mismo experimento de Oersted parecía indicar que el tema podía ser abordado desde el punto de vista newtoniano. Primero, la intensidad del efecto observado al aplicar una corriente eléctrica al gálvano, varía según el inverso del cuadrado de las distancias, una importante ley newtoniana. Segundo, aunque Oersted no lo menciona, parece existir fuerzas de atracción y repulsión que explican los movimientos en dirección opuesta de la aguja imán según la posición en la que se coloque el cable negativo. 

Tal y como lo analiza Berkson en su libro ya clásico sobre teoría de campos (Las Teorías de Campos de Fuerza. Desde Faraday a Einstein), Ampère construirá experimentos y un modelo matemático para explicar los resultados de Oersted, haciéndolo consistente con el modelo newtoniano de la acción a distancia, las fuerzas de atracción y repulsión y el supuesto de que el desplazamiento de la aguja magnética es un efecto eléctrico y no magnético. Para que el modelo teórico fuera consistente, tiene que introducir el supuesto más de que corrientes iguales se atraen y opuestas se repelen, lo cual era contrario a la Ley de Coulomb establecida en 1785, ley fundamental en el campo de la electrostática, y aceptada en ese momento. Pero también su modelo matemático aplica únicamente para corrientes cerradas. Esto hacía que el análisis de Ampère no fuera general y no enteramente consistente con la visión newtoniana y con otros resultados experimentales.

Por esta razón, Faraday no podía estar de acuerdo con los resultados de Ampère a pesar de la admiración que le tenía; pero tampoco estaba de acuerdo con el análisis de Oersted. Entre otras cosas porque Oersted recurre a una teoría denominada “conflicto eléctrico” que no resultaba nada clara. Para Oersted, la electricidad positiva y negativa producen un efecto lateral y circundante alrededor del alambre eléctricamente cargado. En el caso de las partículas magnéticas, éstas ofrecen resistencia al conflicto eléctrico produciendo los efectos detectados. En el caso de partículas no magnéticas, el conflicto eléctrico penetra el material sin ninguna resistencia. Para ese momento, esta teoría no parece ser susceptible de ser falseada, ya que se puede adaptar bien a cualquier circunstancia.

No obstante lo anterior, Faraday consideraba más interesante el enfoque de Oersted pues le parecía que podía mostrar una conexión más profunda entre distintos tipos de fuerzas que la propuesta de Ampère, particularmente, por el hecho de que éste último asumiera que la electricidad estaba formada por dos sustancias fluidas. Como era su costumbre, Faraday repitió de manera meticulosa los principales experimentos conocidos, haciendo adaptaciones y mejoras, lo que le permitió detectar algunos errores en el reporte de Oersted, en particular, el referente a la ubicación del polo magnético que Oersted lo ubicaba en el extremo de la aguja, mientras que su ubicación correcta debería hacerse más al interior de la aguja, como mostró Faraday. Con esto logra una mejor interpretación de los resultados obtenidos hasta el momento, pero al mismo tiempo, esto incentivó el que ideara nuevos experimentos que le llevaron de progreso en progreso en el desciframiento de la naturaleza de este importante área del conocimiento científico. Especialmente relevante en esta etapa de la labor científica de Faraday es el descubrimiento de las rotaciones electromagnéticas en 1832.

Sin embargo, Ampère era un recio y persistente científico y no se convenció de los nuevos resultados de Faraday y proporcionó explicaciones en términos newtonianos. En el caso específico de las rotaciones, como indica Berkson, Ampère “estableció que las atracciones y repulsiones centrales sólo tenían lugar entre elementos de corriente, y no entre una corriente entera y un imán. Y logró también demostrar que se podrían explicar los resultados de Faraday a partir de la resultante de las fuerzas que intervienen en todos los elementos de corriente”(p. 71). Aunque exitosa, la explicación de Ampère mantenía la inconsistencia anteriormente señalada. Es decir, no presentaba una teoría unificada de los tipos de electricidad conocidos.

La aceptación de la teoría de los campos requerirá de otros desarrollos posteriores. Su disputa con los seguidores de modelo newtoniano predominará una buena parte del siglo XIX, hasta que finalmente, se resuelve con Hertz. En otras perspectivas seguiremos este enfrentamiento de teorías; enfrentamiento que pone de manifiesto una de las características de la ciencia.

Referencia bibliográfica. 

Berkson, W. (1985) Las Teorías de los Campos de Fuerza. Desde Faraday hasta Einstein. Alianza Editorial, Madrid, España.

El gran órgano sexual humano que Darwin no analizó en El Origen del Hombre

Julián Monge-Nájera*

Figura. Emma y su esposo Charles Darwin; tal vez en consideración a ella, Darwin no tocó ciertos temas en su libro sobre el origen del hombre y la selección sexual. Imagen: Historia Hoy (https://bit.ly/3uQMkLf)

Cuando a fines de la década de 1999, el profesor Willibrord Weijmar Schultz, del hospital universitario de la tranquila y conservadora ciudad de Groninga (Países Bajos), grabó imágenes sexuales usando resonancia magnética, uno de los hallazgos más notables fue el enorme tamaño relativo del pene humano, cuando se mira completo (solamente una parte emerge del cuerpo)1.

Hoy día, el tamaño del pene es un tema central en el estudio de la evolución humana, sin embargo, Darwin del todo no lo trata en El Origen del Hombre

En breve, al compararlo con sus parientes, el chimpancé y el gorila, el hombre tiene un pene extraordinariamente grande y testículos grandes, aunque no tanto como los del chimpancé. ¿Por qué estas diferencias?

Respondamos primero la pregunta menos difícil: el tamaño de los testículos. En los gorilas, que pueden tener bastante confianza en la “fidelidad” de sus hembras, los testículos son sorprendentemente pequeños. En los chimpancés, donde las hembras son muy promiscuas, los machos tienen testículos muy grandes y compiten por pasar a la hembra la mayor cantidad posible de semen, favoreciendo sus probabilidades de paternidad. Dado que en el hombre los testículos son intermedios en tamaño, quien me lee puede sacar la conclusión sobre la “fidelidad natural de la mujer”.

Un curioso “corolario” de este modelo es que las mujeres son, en general, bastante “expresivas” durante el coito. ¿Cuál es la razón de los gemidos, y palabras fuertes y repetitivas de las mujeres, en ese momento íntimo? La pista nos la dan otras especies de primates: las hembras son vocalmente expresivas durante el coito en las especies en que cada hembra copula con más de un macho (la razón evolutiva está por verse).

En cuanto al tamaño del pene, en un artículo anterior para el Círculo de Cartago, mencioné el sorprendente hecho de que el pene del imaginario gorila King Kong, sería similar en tamaño al de un hombre, no porque King Kong estuviera subdotado, sino por la superdotación natural del hombre2. Hay al menos dos explicaciones evolutivas para esto: que el pene grande favorece la competencia entre hombres al acercar más el semen al útero3; y que es fruto de la selección sexual debido a que los penes grandes son más excitantes para las mujeres. Estas ideas no son mutuamente excluyentes y ambas tienen evidencia científica a favor 3,4.

¿Y por qué Darwin no analizó el pene humano en su libro que justamente trata, en gran parte, de la selección sexual?

Las posibilidades incluyen que no se hubiera dado cuenta de que era un tema importante; que no existiera en su tiempo suficiente información para analizarlo, o que quisiera evitar un tema incómodo para su esposa Emma y mal recibido por la sociedad. Si fue lo tercero, no estaba solo, el estudio del profesor Schultz, pese a ser reciente, termina con estas palabras1:

P. van Andel no quiere ser reconocido por su idea de utilizar la resonancia magnética para estudiar el coito. Se disculpa citando al poeta romántico francés Alphonse de Lamartine (1790-1869): “C’est singulier! Moi, je pense jamais, mes idées pensent pour moi”.

NOTAS

* Laboratorio de Ecología Urbana, UNED, Costa Rica; julianmonge@gmail.com,; 

1 Schultz, W. W., van Andel, P., Sabelis, I., & Mooyaart, E. (1999). Magnetic resonance imaging of male and female genitals during coitus and female sexual arousal. Bmj, 319(7225), 1596-1600.

2 Monge-Nájera, J. (2016). Ann’s secret relationship with King Kong: a biological look at Skull Island and the true nature of the Beauty and the Beast Myth. CoRis, 12, 13-28.

3 Gallup Jr, G. G., & Burch, R. L. (2004). Semen displacement as a sperm competition strategy in humans. Evolutionary Psychology, 2(1), 147470490400200105.

4 Mautz, B. S., Wong, B. B., Peters, R. A., & Jennions, M. D. (2013). Penis size interacts with body shape and height to influence male attractiveness. Proceedings of the National Academy of Sciences, 110(17), 6925-6930.

Volta y la invención de la pila eléctrica II.

(Notas sobre Galvani y su electricidad animal)

*Guillermo Coronado

Para volver a la cuestión de la pila eléctrica, la gran invención de Alessandro Volta, es necesario lanzar una mirada al tema de la “electricidad animal” de Luigi Aoisio Galvani, nacido en Bolonia el 9 de septiembre de 1737 y muerto en la misma ciudad el 4 de diciembre de 1798. Y que fue anunciada al mundo en 1791, en su famosa comunicación De viribus electricitates in moto musculari (Comentario sobre los efectosde la electricidad en el movimiento muscular) y su consiguiente consideración y rechazo por parte de Volta de la tesis de Galvani de la electricidad animal, proponiendo en cambio el que el ffenómeno era resultado de un efecto electro-físico resultante de los metales empleados.

Galvani y su experiencia

Antes, unas breves notas biográficas de Galvani. Muy joven inició estudios teológicos, pero sus padres lo impulsaron a ingresar a la Universidad de Bolognia, su ciudad natal, en la que se interesó por los estudios médicos y luego los físicos, en especial en el campo de la electricidad. Ingresó a la Facultad de medicina en el año de 1754, graduándose de médico en 1759. Importantes influencias en su formación fueron los profesores Jacobo Bartolomeo Beccari (1682-1766) en los campos de la física y la química, y Domenico Gusmano Galeazzi (1686-1775), en física.

En 1762, año en que se doctora, se casa con Lucía Galeazzi, hija de su profesor. Ella fallece en 1788 por causa de asma. No tienen descendencia. Galvani sucederá a Galeazzi en la cátedra de Anatomía en 1775. Como se dijo antes, su doctorado de 1762, gracias a un trabajo sobre los huesos (De ossibus) en que se estudian los elementos anatómicos y químicos de los mismos, sus patrones de crecimiento y sus enfermedades (1).

Desde su doctorado se vincula a la Escuela de medicina en la cátedra de obstetricia. Llegará a presidir la Academia de Ciencias en Bolonia en 1772. También será profesor de la Cátedra de anatomía desde 1775, sucediendo a su suegro, el Prof. Galeazzi, dado su fallecimiento. Esta cátedra la mantendrá hasta 1797 en que es separado de la misma por no aceptar el juramento de lealtar a Napoleón Bonaparte que exigía la nueva República Cesalpina creada en el norte de Italia. En consecuencia pierte su cátedra, su salario y su futura pensión. Galvani se retirará a su casa familiar y fallece al año siguiente. También había sido nombrado Curador del Museo Anatómico de la Universidad de Bolonia, en 1776.

En 1780, y en consonancia con sus intereses de adolescencia, ingresa como miembro seglar franciscano de la Venerable Orden Tercera de San Paolo in Monte.

Dos años después se convierte en Profesor de obstetricia en el Instituto de Ciencias de la Universidad.

Durante esa década de los ochenta realiza experiencias eléctricas en ranas que lo llevan a su observación del movimiento de las ancas de rana y a la tesis de la electricidad animal. 

Experiencia de Galvani

“La cosa ocurrió, la primera vez, tal como lo voy a contar: desequé una rana y la preparé como indica la figura. En seguida, y proponiéndome otra cosa completamente diferente, la coloqué sobre una mesa en que se encontraba una máquina eléctrica. La rana no estaba de ninguna manera en contacto con el conductor de la máquina. Por el contrario, estaba a una distancia bastante grande. Uno de mis ayudantes aproximó, por casualidad, la punta de su escalpelo a los nervios del muslo de esta rana e inmediatamente los músculos de los miembros inferiores se contrajeron como si hubieran sido atacados bruscamente por contracciones tetánicas violentas.

Mientras tanto, una persona que estaba allí (parece que se refiere a su esposa) mientras hacíamos experiencias con la máquina eléctrica, creyó notar que el fenómeno solo se producía en el momento en que saltaba una chispa en la máquina. Maravillada por la novedad vino en seguida a contármelo.

Yo estaba en ese momento preocupado por otro problema, pero para tales investigaciones mi inquietud no tiene límites y quise en seguida repetir yo mismo la experiencia y poner al día lo que ella pudiera presentar de oscuro. Aproximé, por lo tanto, yo mismo la punta de mi escalpelo a uno y otro de los nervios crurales mientras una de las personas presentes hacía saltar chispas de la máquina eléctrica. El fenómeno se producía exactamente de la misma manera: en el momento mismo de saltar la chispa se producían conmociones violentas en los músculo de la pata, absolutamente igual como si la rana hubiera estado acacada de tétanos.” (Volta, 1965, 35-36) 

Y Galvani concluye, después de muchas variantes de la experiencia, que el movimiento observado es el efecto de una electricidad propia de los seres vivientes. Y afirma tajantemente que “Daremos el nombre de electricidad animal a aquella que se encuentra estrechamente vinculada a la vida y que llena alguna función en la economía animal” (ídem)

Cabe recordar que Galvani y su esposa, en 1772 se instalaron en su propia casa y en ella establecieron un laboratorio para sus experiencias eléctricas. Su esposa, Lucía Galeazzi, participaba activamente en tales actividades y también en otras actividades biológicas por lo que se labró un nombre en la ciencia. Y ella es la persona que Galvani refiere en su descripción de la experiencia iniciadora de la serie que lo lleva a su concepción de la electricidad animal. También refiere a la máquina eléctrica que se está usando para producir descargas eléctricas. Pero a la máquina eléctrica y a las botella de Leyden que aparecen en la imagen de la experiencia nos referiremos en la siguiente entrega de esta serie.

Lucía Galeazzi Galvani

NOTA.

1) Fresquet, J:L. Luigi Galvani. https://www.historiadelamedicina.org/galvani html

Darwin, la teoría de la evolución y un cierto eco de Thomas S. Kuhn

*Guillermo Coronado

En carta a Thomas Henry Huxley (1825-1895), del 2 de diciembre de 1860, Charles Darwin (1809-1882) deja ver su estado de ánimo luego de un año de reacciones adversas a su propuesta sobre la formación de las especies mediante el mecanismo de la selección natural, pero también manifiesta su confianza en el futuro de la teoría expuesta en el Origen de las especies. Su comentario al final del texto que se cita a continuación tiene ciertos ecos que se relacionan con la propuesta del filósofo e historiador de la ciencia, Thomas S. Kuhn (1922-1996), respecto de la naturaleza de la ciencia y por ello se hace uso de la misiva en cuestión.

La carta en cuestión, en lo pertinente dice: “Estoy realmente hastiado de críticos hostiles. Sin embargo, han servido para enseñarme cuándo debía extenderme un poco e introducir algún nuevo punto de discusión.

Convengo totalmente con usted en que las dificultades de mi teoría son terribles, pero después de ver todo lo que las críticas han dicho sobre mí tengo mucha más confianza en la verdad de la doctrina en general. Otra cosa me hace confiar: que algunos de los que estaban de acuerdo conmigo en una mínima parte, ahora coinciden mucho más, y algunos de los que se oponían encarnizadamente ahora se oponen con menos fuerza…  Puedo ver con bastante claridad que si alguna vez se adopta ampliamente mi teoría será cuando los jóvenes se formen y sustituyan a los viejos en el trabajo, y descubran que pueden relacionar mejor los hechos y emprender nuevas líneas de investigación más adecuadas partiendo de la idea de la evolución que si parten de la creación” (Darwin, 1984. 359-360. Cursivas nuestras)

En efecto, en la batalla entre paradigmas opuestos, Thomas S. Kuhn en su obra La estructura de las revoluciones científicas, publicada en 1962, poco más de un siglo después del intercambio epistolar entre Darwin y Huxley, señala como un rasgo común en el proceso de triunfo del nuevo sobre el viejo paradigma, que los jóvenes se adhieren a la nueva propuesta y los viejos generalmente defienden el enfoque tradicional. Pero los viejos perecen por el simple imperativo biológico, y los jóvenes van asumiendo los puestos de mando en las estructuras del saber, por ejemplo, cátedras universitarias y puesto de dirección en instituciones científicas. Al final del proceso no queda casi nadie defendiendo la vieja interpretación y la mayoría asume el nuevo enfoque en su práctica de la investigación científica, tal como lo anticipa Darwin al cierre de su segundo párrafo, antes citado. Es decir, el nuevo enfoque se convierte en el marco de la investigación, esto es, de la “ciencia normal” triunfante en el conflicto de los paradigmas. El viejo enfoque no genera más propuestas de investigación y por ende desaparece de la práctica científica aceptable.

Y la observación de Carlos Darwin no es una simple casualidad en un intercambio epistolar, puesto que al cierre de su Origen de las especies, capítulo XIV de la edición original de 1859, aunque XV en ediciones posteriores en que se agrega un capítulo nuevo, Darwin había señalado que “Aunque estoy plenamente convencido de la verdad de las opiniones expresadas en este volumen…, no espero convencer, de ninguna manera, a los naturalistas experimentados cuyas mentes están llenas de una multitud de hechos, que durante un transcurso muy grande de años, han visto desde un punto de vista directamente opuesto al mío… Pero miro con firmeza hacia el futuro, a los naturalistas nuevos y que están surgiendo, porque serán capaces de ver ambos lados de la cuestión con imparcialidad”.(Kuhn, 1970, pp 234)

Tesis fundamental, que también aparece en el siguiente texto tomado de la Introducción del Origen del hombre, 1871, publicado una década después de la carta anterior. En este nuevo texto, Darwin, después de hacer referencia al naturalista Carl C. Vogt (1817-1895), científico alemán que emigra a Suiza, quien en un discurso presidencial al instituto Nacional en Ginebra había expresado que “Nadie, al menos en Europa, se atreve ya a defender la creación independiente, y de una vez por todas, de las especies” (Darwin, 1984, 393), para mostrar el avance del evolucionismo, Darwin expresa que por lo tanto, “es evidente que al menos un gran número de naturalistas deben admitir que las especies son los descendientes, modificados, de otras especies; y esto es válido especialmente respecto de los naturalistas jóvenes y que empiezan ahora… De los viejos y respetados jerarcas de las ciencias naturales, muchos, por desgracia, se oponen todavía a la evolución en todas sus formas” (Ídem). 

Ahora bien, como bien señala el Profesor Luis Camacho, de la Universidad de Costa Rica, en comunicación personal, una importante diferencia entre Kuhn y Darwin sería que el primero renuncia a la posibilidad de la verdad en ciencia, mientras que el segundo asume que sí se pueden obtener verdades científicas, y de hecho, esos “jóvenes investigadores” estarían en el camino de la gran verdad que resuelva el “misterio de los misterios”. La verdad de la transformabilidad de las especies mediante el mecanismo principal de la selección natural.

Pero podemos anotar adicionalmente algo muy interesante, a saber, que Kuhn cita las palabras de Darwin en el Origen de las especies, haciendo referencia a que él, Darwin, está plenamente convencido de la verdad de sus propuestas teóricas. De hecho, para resaltar esta correlación, la cita del Origen la tomamos de la misma obra de Kuhn, La estructura de las revoluciones cientificas (Kuhn, 1970, 234).

Con ello, Kuhn, el proponente de los paradigmas resalta el papel de las nuevas generaciones de investigadores asumiendo el paradigma triunfante, y realizando “ciencia normal” de acuerdo con el mismo, no en virtud de una supuesta verdad. Además, Kuhn cita de la biografía científica de Max Planck, el que “una nueva verdad científica no triunfa por medio del convencimiento de sus oponentes, haciéndoles ver la luz, sino más bien, porque dichos oponentes llegan a morir y crece una nueva generación que se familiariza con ella” ( Ídem, 234-5). En plena concordancia con las tesis kuhnianas expuestas más arriba de que los jóvenes sustituyen a los viejos por la inexorable ley de la vida.

Bibliografía.

Darwin, Charles. 1964. On the Origin of Species. A Facsimile of the First Edition. Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press.

Darwin, Charles. 1902.  The Descent of Man.  New York. American Home Library Company. Volumen I. Generalmente, en las traducciones al español no se incluye la introducción original que es la que nos interesa.

Kuhn, Thomas S. 1970.  The Structure of Scientific Revolutions. Second Edition Enlarged. International Encyclopedia of Unified Sciences. Chicago, The University of Chicago Press. En español, La estructura de las revoluciones científicas, 1971, México, Fondo de Cultura Económica.

Volta y la invención de la pila eléctrica I #

*Guillermo Coronado

A Volta

Alessandro Volta nace en Como, Lombardia, el 18 de febrero de 1745, y muere en el mismo lugar, el 5 de marzo de 1827. Su vocación como investigador científico se manifiesta desde muy joven. Se desempeña como Profesor de Filosofía natural (física) en la Universidad de Pavía entre 1779-1818. Anteriormente lo había sido en el Gimnasio de Como, a partir de 1774. Consagra su actividad científica principalmente al tema de la electricidad, pero también a los “aires inflamables”, por ejemplo, el gas de los pantanos (metano), que interpreta como resultante de la putrefacción de materias orgánicas. En el tratamiento del encendido de gases inflamables en recipientes cerrados por medio de chispas eléctricas, aplica su invento de una pistola eléctrica. A partir de ella vislumbra la posibilidad del envío de mensajes-telégrafo. Se dedica a cuestiones meteorológicas, y en especial, a la electricidad atmosférica. También estudia la dilatación del aire y las tensiones del vapor.

En la década de los noventa, sostiene fuerte polémica con Luigi Galvani (1737-1798) sobre la cuestión de la electricidad animal. Volta establece, a partir de la repetición de las experiencias de Galvani y de otras nuevas diseñadas por él, que la supuesta electricidad animal no es tal, sino se debe al contacto de los metales implicados en el arreglo experimental. Galvani resume el enfrentamiento así: “Él supone que la electricidad es la misma común a todos los cuerpos; yo la considero particular y propia de los animales; él pone la causa del desequilibrio en los artificios que se adoptan y especialmente en la diferencia de los metales; yo, en la máquina animal; él considera tal causa como accidental y extrínseca; yo, natural e interna; él, en resumen, atribuye todo a los metales, nada al animal; yo todo a éstos, nada a aquéllos, mientras se considere solamente el desequilibrio”. (Volta, 1965, 43). Por el contrario, Volta reconoce que aunque al inicio siguió la tesis de la electricidad animal, al repetir las experiencias de Galvani y muchas otras nuevas, abandonó dicha explicación y pasó a considerar que toda la magia del galvanismo consiste en que “ella es, simplemente, una electricidad artificial que es movida por el contacto de conductores diferentes. Son éstos los que realmente actúan como verdaderos motores, … … Ateneos a estos principios y explicareís claramente todas las experiencias hechas hasta aquí, sin necesidad de recurrir a ningún otro principio imaginario de una electricidad animal propia y activa de los órganos…; abandonad estos principios o perdedlos de vista y solo encontrareís, en este amplio campo de experimentaciones, incertidumbres, contradicciones, anomalías sin fin y todo se os transformará en un enigma inexplicable” (ídem, 43)

Como un resultado práctico de toda esta discusión, en 1799, Volta desarrolla un artificio para producir una carga eléctrica constante, una descarga eléctrica no siempre tan poderosa como aquellas provenientes de algunas botellas de Leiden y otros condensadores, pero que se puede emplear una y otra vez, sin tener que operar o cargar nuevamente elartificio. Por supuesto, con pilas más grandes y poderosas la descargaeléctrica sería no solamente comparable sino mayor.

Pila eléctrica de Volta

Volta hace público su nuevo invento en 1800, en carta escrita en francés bajo el título Sobre la electricidad excitada por el simple contacto de sustancias conductoras de diferentes clases. La carta es dirigida a Sir Joseph Banks de la Real Sociedad de Londres, con fecha del 20 demarzo y se leyó en el seno de esa Institución Científica el 26 dejunio. Fue publicada en las Actas de la Sociedad ese mismo año (II,403,431). En esta carta, además de describir en detalle los materialespara su construcción, presentar las dos maneras de construirla -el tipocolumna y la corona de tazas-, y de relacionarla y distinguirla tanto de las botellas de Leiden como de las baterías de conductores, Volta la compara de manera más directa con el órgano eléctrico natural del torpedo y de la anguila, y por consiguiente, la denomina órgano eléctrico artificial, y sin embargo, tal denominación no tuvo éxito, por lo que se la conoce más por el nombre de pila eléctrica, resultante del arreglo de columna de piezas metálicas. En sus propias palabras:

“Este aparato, semejante en el fondo, como yo lo mostraré, y aun tal como lo he construido, por la forma, al órgano eléctrico natural del torpedo, de la anguila eléctrica, etc., más bien que a la botella de Leiden y a las baterías eléctricas conocidas, yo quisiera llamarlo órgano eléctrico artificial. ¿Acaso no está compuesto, como aquél únicamente por cuerpos conductores? ¿No es, además, activo por si mismo, sin ninguna carga precedente? ¿No actúa sin cesar y sin intermitencia, sin el auxilio de ninguna electricidad excitada por alguno de los medios conocidos hasta ahora y es capaz, en fin, de dar en todo momento conmociones más o menos fuertes, según las circunstancias, conmociones que se repiten a cada nuevo toque y que, repetidas, así, con frecuencia, o continuadas por un cierto tiempo, producen ese mismo adormecimiento de los miembros que produce el torpedo, etc.?” ( Volta, 1965, 54).

De inmediato se genera un gran reconocimiento del aporte de Volta en el seno de la comunidad científica. Pero también en otros contextos, por ejemplo el nivel político, en el que destaca el caso de Napoleón Bonaparte. Este le otorga la Cruz de la Legión de Honor, y lo nombra miembro del Consulado Italiano, Conde y Senador del Reino Lombardo. Pues se debe recordar que Volta sería en aquel entonces súbdito del Imperio Napoleónico. En efecto, Volta presenta su batería a la Academia de Ciencias de París, en 1801, y en presencia del Emperador. Napoleón también favorece la construcción de la gran batería en la Escuela Politécnica de París. Después de la caída del Imperio Napoleónico, los antiguos gobernantes austríacos de Italia mantienen a Volta en gran estima.

Pero lo que es más importante que estos reconocimientos para Volta, es el hecho de que los investigadores de la electricidad, en particular, y de la naturaleza, en general, tendrán a su disposición una nueva herramienta para desentrañar los secretos de sus respectivos campos de investigación. Y los resultados no se harán esperar…

Referencia bibliográfica. Volta, Alejandro. 1965.  La invención de la pila eléctrica. Barcelona/ Buenos Aires. Editorial Eudeba.

# Esta primera parte está tomada, con algunas modificaciones, de: Zamora, A y Coronado,G. 2002. Perspectivas en Ciencia, Tecnología y ética. Cartago, C.R.: Editorial Tecnológica de Costa Rica. 

¿Se adelantó Wallace a Darwin en su origen del ser humano?

*Bernal Morera y Julián Monge-Nájera

Figura. Alfred R. Wallace de 24 años, y Australopithecus sediba
Fuente: Wikimedia commons (https://bit.ly/305Wb1K y https://bit.ly/3e2tye4)

En carta fechada el 29 de mayo de 1864, Alfred Russel Wallace escribió a Darwin sobre el origen del ser humano1:

Mi estimado Darwin:

Siempre estás tan dispuesto a apreciar lo que hacen los demás, y especialmente a sobrestimar mis desganados esfuerzos, que no puedo sorprenderme de tus amables y halagadores comentarios sobre mis artículos…

Hay tanta evidencia de migraciones y desplazamientos de razas humanas, y tantos casos de pueblos de distintos caracteres físicos que habitan en la misma región o regiones similares, y también de razas de caracteres físicos uniformes que habitan en regiones muy diferentes. – que las características externas de las principales razas humanas deben ser, creo, más antiguas que su distribución geográfica actual… África es la tierra más antigua existente … y es, evidentemente, el lugar indicado para encontrar al hombre primitivo. Espero que se pueda encontrar algo bueno también en Borneo… porque no podemos esperar nada del hombre muy temprano en Europa.

Te envío ahora mi pequeña contribución a la teoría del origen del hombre. Espero que puedas estar de acuerdo conmigo. Si puedes, me alegrará recibir tus críticas. Me llevó al tema la necesidad de explicar las vastas diferencias mentales y craneales entre el hombre y los simios, combinadas con diferencias estructurales tan pequeñas en otras partes del cuerpo, y también el explicar la diversidad de “razas humanas” combinadas [en una carta del 10 de mayo, Wallace comentaba que a los antropólogos no les había gustado su propuesta, ya que creían en orígenes separados para cada “raza humana”].

Ha sido un gran placer para mí comprobar que hay síntomas de mejoría en tu salud. Espero que no te esfuerces demasiado pronto ni escribas más de lo que te agrada.

Este sería, en breve, el mismo modelo evolutivo que Darwin presentaría en su Origen del Hombre. ¿Lo tomó Darwin de Wallace?

La respuesta contundente es que no. Ese modelo es el mismo que Darwin tenía desde el inicio para las variaciones de las personas y de todos los demás organismos. Simplemente, ambos científicos llegaron independientemente a la misma conclusión.

Lo interesante es que ya desde aquellos tiempos los antropólogos defendían la idea de que las “razas” humanas eran muy diferentes y habían surgido cada una independientemente a partir de una o varias especies anteriores, una idea de base racista que subsiste hasta nuestros días en la llamada “hipótesis multiregional”.

El modelo biológico de Darwin y Wallace cuenta con abundante evidencia fósil (tenemos los fósiles que muestran el paso de prehumano a humano) y genética (la variación genética de una etnia a otra es mínima, al punto que los hijos de dos “razas” producen personas intermedias perfectamente normales y fértiles). Tras siglo y medio, la hipótesis multiregional no ha presentado ni una sola evidencia contundente, pero por alguna razón los periodistas la siguen incluyendo en casi toda noticia de este tema. 

Aunque en lo anterior tenía razón, Wallace se equivocó al suponer un origen eocénico de nuestra especie, hace 35-55 millones de años. Hoy día la evidencia fósil y de ADN indica que los humanos anatómicamente modernos se originaron en África hace alrededor de 200 mil años, y que todas las personas actuales descendemos por línea (mitocondrial) estrictamente materna de una antecesora común que vivió hace unos 180-200 mil años, y por la línea paterna estricta (cromosoma Y) nuestro último ancestro común vivió hace unos 338 mil años, también en África. Tuvieron parientes del género Homo hace 2.5 millones de años, y del género Australopithecus hace 4.2 millones de años. Pero en cuanto al origen único y a que todas las “razas” o variantes genéticas somos la misma especie, el tiempo le dio la razón.

Ambos científicos difieren en varios aspectos, sobre todo con relación al origen del hombre. Darwin piensa que la selección sexual explica muchas diferencias entre sexos y “razas” humanas, en tanto que Wallace la reduce a límites modestos. Para él, la selección natural explica fundamentalmente el origen físico (“primitivo”) de las razas humanas. 

La idea de que las hembras de cualquier especie de pajarraco tienen la facultad de elegir a sus parejas (al más atractivo, mejor cantante, mejor bailarín, mejor constructor, etc.) no sentaba nada bien en la sociedad victoriana decimonónica, y Wallace no se escapa a este patrón. ¿Qué no podría pretender hacer una hembra humana con un cerebro bastante más grande que el de un ave? Semejante implicación tampoco encajaría en las sociedades científicas occidentales durante casi todo el siglo XX. La solución más simple fue pensar que Darwin había sobredimensionado el papel de la selección sexual en la evolución. En una u otra medida ambos estaban en lo correcto. 

Al menos en público, Darwin había concedido cierto crédito a las ideas lamarkianas del uso y desuso en el desarrollo de los órganos y de la heredabilidad de caracteres adquiridos, ideas muy extendidas en aquel tiempo. Wallace se opuso de plano, para él, es la selección natural darwiniana la que desempeña un papel primordial en el proceso evolutivo. 

Desde El origen de las especies, Darwin había puesto una tendencia materialista al explicar la evolución biológica, excluyendo a los dioses de la ecuación. Y esa línea no haría ningún quiebre por algún órgano en particular, así se tratara del ojo o el cerebro humano. Esa claridad meridiana fue aplicada por sus seguidores inmediatos Huxley y Haeckel. Hasta 1864 Wallace concordaba con esto. La mente humana y la inteligencia habrían sido moldeadas por selección natural. 

Sin embargo, Wallace había compartido de humano a humano con los nativos del archipiélago malayo, viajando entre islas en sus canoas, en busca de especies nuevas de plantas y animales. Como diría Eiseley: había aprendido a amar la belleza moral de aquella gente sencilla. Para él, el cerebro de un “salvaje” no difería del de un individuo medio de las sociedades “cultas”. Siguiendo el desarrollo lógico de sus ideas y vivencias, llega a una posición francamente contrapuesta a los demás evolucionistas. En 1870 propuso que “el cerebro del salvaje era una preadaptación espiritualmente orientada a la civilización”. 

Darwin recibe tales ideas con frialdad y le escribe: “Espero que no haya matado usted por completo a su criatura, que es también la mía”. En tanto que Huxley y Hooker lo critican severamente de “espiritualista” y poco científico. 

Para ponerlo en contexto, la gran encefalización en el género Homo inicia hace 2.5 millones de años, y termina hace 150 mil años. Lo que llamamos la civilización surge hace apenas 10 mil años. En otras palabras, poseer un cerebro grande no es ninguna garantía de que un primate logrará desarrollar una civilización. Tal es el caso de los neandertales y los denisovanos, nuestras especies hermanas; o de nosotros mismos durante el 93% de nuestra historia como especie biológica. 

Pese a las críticas, Wallace se sigue considerando a sí mismo como darwinista por el resto de su vida. Al fin y al cabo, ambos hombres estaban construyendo una teoría científica, donde disentir no convierte a nadie en hereje -aunque sea el maestro quien pudiera estar equivocado. 

NOTAS

* Escuela de Ciencias Biológicas, UNA, Costa Rica; bernal.morera@gmail.comjulianmonge@gmail.com, Laboratorio de Ecología Urbana, UNED, Costa Rica; 

DarwinProject, https://bit.ly/3bWybnf

Referencias

Chan, E.F.K., et al. (2019). Human origins in a southern African palaeo-wetland and first migrations. Nature 575, 185–189. 

Darwin, C. (1859). On the Origin of Species by Means of Natural Selection, or the Preservation of Favoured Races in the Struggle for Life (1st edición), Londres: John Murray.

Darwin, C. (1871). The Descent of Man, and Selection in Relation to Sex (1st edición), Londres: John Murray.

Eiseley, L. (1958). Darwin’s Century. Doubleday.

Mendez, F.L., et al. (2013). An African American Paternal Lineage Adds an Extremely Ancient Root to the Human Y Chromosome Phylogenetic Tree. Am. J. Hum. Genet. 92, 3, p454-459.

Rito, T. et al. (2013). The first modern human dispersals across Africa. PLoS ONE 8, e80031.

Wallace, A.R. (1870). Limits of Natural Selection in Man. Contributions to the Theory of Natural Selection (Google Books) (2nd ed.). Macmillan and Company. http://people.wku.edu/charles.smith/wallace/S165.htm

Una posible interpretación del experimento de Oersted a partir de Ladriere

*Celso Vargas Elizondo

En su pionero libro sobre los estudios del impacto de la ciencia y la tecnología sobre la cultura,  El Reto de la Racionalidad (1977), Jean Ladriere presenta algunas ideas interesantes que nos podría permitir realizar una interpretación de los experimentos de Oersted de 1820. 

La ciencia moderna se desarrolla marcada por el concepto de racionalidad. El tipo de racionalidad del que hablamos es aquel de la filosofía griega, cuyo rescate inicia con el renacimiento europeo y que alcanzará su plenitud en la filosofía del siglo XVII, XVIII y XIX, y hasta el presente. La segregación de las ciencias heredará esta característica filosófica. Una teoría científica es la aprehensión racional de la realidad (sub specie aeternitatis), es decir, como universal y eternamente verdadera. La verdad como correspondencia y la regularidad de la naturaleza son dos de los elementos centrales de esta racionalidad que la ciencia hereda. Una teoría científica se asemeja así a aquellas perspectivas filosóficas de la sabiduría (Leibniz se hace eco de esta idea) y de la perfección individual. El científico es el nuevo sabio. Pero esta herencia pronto sufrirá transformaciones sustantivas.

Observa Ladriere la transición de la ciencia desde un enfoque más especulativo hacia uno más experimental y práctico. La comenzamos a observar claramente en el siglo XVIII. Aquí vemos dos procesos complementarios. Por un lado, los esfuerzos continentales por expresar la mecánica de Newton en términos del cálculo diferencial e integral de Leibniz (tanto en su notación como en su formulación más abstracta), así como darle una estructura mucho más consistente y sin las referencias teológicas; proceso que culmina con el trabajo de Lagrange y Laplace, pero aquí los Bernouli y Euler, jugaron también un papel central. Por el otro, el énfasis en la solución de problemas más específicos, dejando de lado reflejar los resultados dentro de teorías más generales. Ligado a esto está, entonces, esta tendencia experimentalista que observamos en Inglaterra y que luego se extenderá a todo el continente y los Estados Unidos. En Inglaterra esta tradición experimentalista viene desde 1660 decididamente promovida por la Royal Society. 

El desarrollo de la especialización y de esta transición hacia la experimentación es inseparable de tres procesos que observamos aplicables a nivel global: a) Es cada vez más clara vinculación con la tecnología. Vemos durante los últimos siglos a los científicos desarrollando tecnologías (instrumentación y otros dispositivos) para utilizarlos en la investigación, aunque predominantemente para usos militares y de defensa; b) la institucionalización de la ciencia y la tecnología. La ciencia y tecnología son cada vez un elemento más fundamental y estratégico para los países, como parte de l desarrollo: desarrollo, ciencia y tecnología están indisolublemente conectados. Relacionado con esto está el que la labor científica y tecnológica se presenta y valora como un trabajo y sujeta a condiciones laborales. c) la visualización de la ciencia y la tecnología como un sistema de acción, con su propia dinámica. Bajo la consigna baconiana de “el conocimiento es poder” la ciencia y la tecnología constituye la forma más exitosa de intervención en la naturaleza para transformarla en favor del ser humano y, en este momento, también para la sostenibilidad ambiental. El impacto de la ciencia y la tencología, como sistema de acción, está cambiando las condiciones sociales, individuales y culturales. La expectativa para este siglo XXI es que asistiremos a transformaciones sociales, económicas, culturales e individuales de una magnitud y rapidez nunca antes vista. Lo artificial (racional diría Hegel) se impondrá sobre la naturaleza, sobre la real una manera que todavía nos es difícil prever.

Cuando consideramos el experimento de Oersted desde esta perspectiva, varias consideraciones pueden hacerse. Primero, Oersted se inscribe dentro de la tradición experimentalista ya mencionada. Sin embargo, también es una persona interesada en la búsqueda de teorías generales que expliquen los fenómenos electromagnéticos, pero también otros aspectos relevantes. Su teoría del conflicto eléctrico es un ejemplo de ello. Pero también la pasión expresada por Oersted por descubrir los “secretos de la naturaleza”, pone de manifiesto su compromiso con la verdad y, con Ladriere, de la contemplación de la naturaleza. Segundo, mostró una importante preocupación por la institucionalización de la ciencia, por la promoción de ésta y por la divulgación de los resultados científicos que se alcanzaban en algunos países europeos. Vemos este esfuerzo como divulgador científico en sus visitas al extranjero en los que comenta los hallazgos de Bitter y otros importantes científicos del momento. Pero también se ubica en un momento en que los científicos gozan de una significativa reputación y su trabajo es muy valorado. Tercero, la interconexión entre la ciencia y la tecnología comienza a verse con claridad aquí. Científicos como Volta, Galvany, Faraday y otros muestran un gran interés no solo por la investigación pura, sino también por el desarrollo de objetos tecnológicos que tengan usos prácticos, como los acumuladores o pilas y los motores eléctricos. Cuarto, en relación con esta tendencia de la ciencia y la tecnología de conocer para transformar, Oersted se ubicaría en al inicio de este acelarado proceso que vemos actualmente. 

En este sentido, Oersted, con sus experimentos y su práctica constituye un buen representante del concepto de racionalidad que caracteriza a la ciencia y se inscribe bien en las tendencias que ha señalado Ladriere que caracterizan el desarrollo moderno de la ciencia y la tecnología. 

¿Cuántas veces se domesticó al perro, y cómo afecta esto al “Origen del hombre” de Darwin?

*Julián Monge-Nájera*

En una carta fechada, con precisión darwiniana, la “noche del viernes” 28 de setiembre de 1860, Darwin le escribía a su tocayo Lyell: 

No logro ver como un origen múltiple del perro pueda usarse de argumento a favor de un origen múltiple del hombre… ¿No se debilita mucho el argumento de que las razas humanas son variedades, no especies, dado que se reproducen entre sí? 1

Ilustración: Setter de Gainsborough, y Charles Lyell, quien se preguntaba si los perros eran el producto de varios casos independientes de domesticación del lobo. Fuentes: National Public Gallery (https://bit.ly/37uzZCq) y National Trust (https://bit.ly/3aCsqff).

En otras palabras, Darwin aplicó al ser humano el concepto de variaciones dentro de una especie, concepto que se había desarrollado para otros organismos, y llegó a la conclusión de que todos los seres humanos pertenecemos a la misma especie. Pero fue más allá, pues lo dijo así, simple y llanamente, para disgusto de los racistas que querían aumentar todo lo posible la distancia entre las llamadas “razas humanas”. En otro artículo de esta serie veremos como Wallace pensaba igualmente que se trataba de una sola especie humana, pero los antropólogos racistas lo atacaron inmisericordemente.

Pero, ¿tenía razón Darwin respecto a los perros?

¿Provienen todos de una sola domesticación que inició en la oscuridad de la prehistoria, talvez con unos lobeznos huérfanos que se acercaron hambrientos a la fogata de unos cazadores euroasiáticos, como dice alguna leyenda romántica?

¿O se repitió esa historia varias veces en la inmensidad de las estepas, explicando así la gran variedad de tipos de perro que existen en nuestro mundo? Esta segunda opción seguiría siendo defendida hasta nuestros días por diversos grupos, y es la más agradable para los racistas, incluyendo a los teóricos nazis 2

En 2016, el equipo de Laurent Frantz propuso la versión más reciente del origen múltiple, usando ADN de más de 60 perros, incluyendo restos de un perro irlandés de 4800 años de antigüedad 3. Su propuesta es que los perros fueron independientemente producidos en Asia y Europa hace entre 6400 y 14000 años, pero que solo los de origen asiático persisten hoy. 

Un año después, apareció otro estudio, basado en el ADN de dos perros del periodo neolítico alemán y dirigido por Laura Botigué, estudio que rechaza la interpretación de Frantz y defiende la idea más aceptada por la comunidad científica actual: que todos los perros del mundo descienden de antecesores domesticados hace entre 20000 y 40000 años 4.

Esta segunda opción, la misma que defendió Darwin hace más de siglo y medio, explica a la vez porqué todo cruce de razas de perro produce descendencia fértil (son de una sola especie) y porqué hay tanta variación del chihuahua al gran danés (por los muchos miles de generaciones desde su domesticación, que han dado tiempo a producir y seleccionar muchas variedades). Le habría encantado leer el estudio de Botigué y su equipo.

Darwin se opuso a prácticas aceptadas en su época como hechos de la vida, incluyendo la esclavitud y al maltrato de animales, pero hasta qué punto pudo, o no, escapar a las falsedades del racismo, es tema para otro artículo.

NOTAS

  1. Carta de Ch. Darwin a Ch. Lyell, 28 setiembre 1860, https://www.darwinproject.ac.uk/letter/DCP-LETT-2931.xml
  2. Sax, B. (1997). What is a” Jewish Dog”? Konrad Lorenz and the Cult of Wildness. Society & Animals5(1), 3-21.
  3. Frantz, L. A., Mullin, V. E., Pionnier-Capitan, M., Lebrasseur, O., Ollivier, M., Perri, A., … & Larson, G. (2016). Genomic and archaeological evidence suggest a dual origin of domestic dogs. Science352(6290), 1228-1231.
  4. Botigué, L. R., Song, S., Scheu, A., Gopalan, S., Pendleton, A. L., Oetjens, M., … & Veeramah, K. R. (2017). Ancient European dog genomes reveal continuity since the Early Neolithic. Nature communications8(1), 1-11.

La Rueda de Libros de Ramelli (Inventores VIII)

*Mario Alfaro

Agostino Ramelli (1531-1600)

La historia de la técnica nos da cuenta de un sinnúmero de inventos con los que se ha buscado resolver problemas prácticos en general y a veces satisfacer un capricho del inventor y hasta dar con una obra de arte. En esta columna me referiré a un caso de esos y que tuvo importancia por su utilidad, además, por haber sido precursor de posteriores y sofisticados desarrollos, ya no necesariamente técnicos, sino a objetos que más bien pertenecen a lo que hoy algunos llaman “una familia de objetos tecnológicos”, así lo ha expresado Mario Bunge1 en varios de sus trabajos. 

Ahora veamos el problema que se buscaba solucionar allá en el siglo XVI y que está relacionado con una de las tantas preocupaciones humanísticas y científicas de la época. Es sabido el impacto que produjo los aportes de Johannes Gütenberg2 en el siglo XV con la imprenta y la casi inmediata impresión de libros; pero resultó que los libros que se producían en el Renacimiento eran grandes y muy pesados lo que implicaba cierta dificultad su lectura, por eso se requería alguna herramienta que ayudara a que su lectura fuera placentera y cómoda. La solución encontrada fue producto del ingeniero militar de Agostino Ramelli, su propuesta fue la famosa Rueda de Libros, una máquina-herramienta con una serie de mecanismos, como veremos luego. 

 

Agostino Ramelli, nació en Ponte Tresa en 1531 y murió en 1600, este inventor e ingeniero militar italiano, estuvo durante un tiempo al servicio del rey Enrique III de Francia. Se le atribuyen varios diseños de ingeniería como bombas, motores, etc, no obstante su invención más curiosa e impactante fue la Rueda de Libros, una máquina compuesta por varios de los inventos medievales y anteriores, tales como: ruedas, engranajes, levas, correas, etc, cuidadosamente dispuestos como para que pueda ser accionada por los lectores sin tener que cargar con el peso de los libros y de su difícil manejo. Sin duda este es un ingenioso invento y aporte a la cultura. En el presente no necesitamos ni sentimos nostalgia por una Rueda de Libros como la de Ramelli, ya que contamos con gran variedad de objetos tecnológicos que nos permiten esa comodidad que interesaba y buscaba el inventor. 

Por lo que sí sentimos alguna preocupación es por cierta tendencia que anda por ahí y que pregona la “maravilla” de los libros publicados en forma digital, por supuesto que es un medio funcional, rápido y hasta de fácil acceso. Algunos (ojalá muchos) preferimos el libro en nuestras manos, leerlo, anotar y marcar lo que más nos llama la atención o interesa. 

Luego de la digresión anterior volvamos a la Rueda de Libros de Ramelli, sin duda que fue una de obra de arte, así la valoró y la describió su inventor en el año de 1588: “Esta es una máquina bella e ingeniosa, muy útil y conveniente para cualquier persona que se deleite en el estudio, especialmente aquellos que están indispuestos y atormentados por la gota. Porque con esta máquina un hombre puede ver y abrir una gran cantidad de libros sin moverse de un lugar. Además, tiene otra buena ventaja, y es que ocupa muy poco espacio en el lugar donde se encuentra, como cualquier persona inteligente puede ver claramente en el dibujo”3

En relación con este texto, se puede afirmar al menos tres asuntos:

  1. Es claro que el inventor se muestra satisfecho por el objeto diseñado, lo considera una obra de arte, era frecuente que inventores y artistas se sintieran así con sus realizaciones; esto cambió radicalmente con el asunto de las patentes.
  2. Ramelli considera atinadamente aspectos ergonómicos, la comodidad para manejar los libros, estar cómodamente sentados, aliviar a los que padecen de gota, la cual bien podría ser una consecuencia del consumo de vinos y sus respectivas guarniciones.
  3. Llama la atención su preocupación por el uso del espacio, cosa que hoy sigue siendo el mismo problema con las bibliotecas personales y de instituciones, especialmente en las universidades, que con frecuencia hasta desechan obras valiosas y las sustituyen digitalmente, la razón es falta de espacio. En cuanto a las bibliotecas personales, es evidente que algo semejante sucede, basta con visitar librerías y ventas de libros usados y hasta sin usar, firmados o con el nombre de quien fue su dueño, posiblemente porque haya fallecido y el espacio lo requieren sus deudos para otros menesteres. Ahora, lo que no sabemos es si las computadoras personales y de escritorio así como otros dispositivos que ya no ocupan tanto espacio, nos librarán de la gota.

Bibliografía consultada

Bunge, M, (1976), La investigación científica, Editorial Ariel, Barcelona, Caracas, México.

Christie, A, (2014), El discípulo de Gütenberg, Roca Editorial de Libros, Barcelona. (Novela histórica) 

(S.fecha) Les diverse et artificiose machine de capitano Agostino Ramelli. Digital Collection. Tomado de Internet.

Gomero, A (2019), La Rueda de Libros, Gabinete de curiosidades.

http://:www.bib humana.fahce.edu.arg. 

1 La expresión la utiliza Mario Bunge para referirse a la producción de objetos en serie, lo que requiere seguir una serie de reglas y consideraciones sociales, económicas, científicas, al respecto en su obra “La investigación científica” se refiere ampliamente a cuales son esas y normas. Se puede consultar pag.94 y sgts. 

2 A propósito de Gütenberg, se recomienda la lectura de una novela histórica, “A, Cristie, (2016), EL Discípulo de Gütenberg”, Roca Editorial de Libros, Barcelona, España. Novela que describe de forma amena el tiempo en que se da la gran invención de Gütenberg y que tanto impacto produjo en todos los campos del saber, se afirma que la imprenta cambió el mundo para siempre.

3 La referencia a la descripción y uso hecha por Ramelli de su invento mecánico, se puede encontrar en la Revista “La piedra de Sísifo” (Gabinete de curiosidades) por Alejandro Gamero, España, 2019

Hormigas, zarcillos y naturalistas: Origen común y gradualismo en la obra de Charles Darwin.

*Adrián Ramírez

En la obra de Charles Darwin (1809-1882) fueron centrales temas como el origen común y el gradualismo, de los que nos ocuparemos de forma muy somera; para ello me enfocaré en la relación que existe entre sus obras de botánica, especialmente dos de ellas, y The descent of man, and selection in relation to sex de 1871 (Descent), cuya primera edición cumple justamente este año los 150 años. Esta relación entre sus obras es relevante para hablar sobre cómo, desde la perspectiva darwiniana, todos los seres estamos estrechamente relacionados. 

No deja de ser interesante que Darwin se dedica a mostrar el origen (común) de las especies después de publicado su On the Origin of Species (Origin) en 1859, siendo su siguiente trabajo On the Various Contrivances by Which British and Foreign Orchids Are Fertilised by Insects and on the Good Effects of Intercrossing (Orchids) de 1862. Llama la atención que la mayoría de la obra darwiniana posterior a 1859 es botánica. Si partimos del consenso actual, se pueden agrupar como las tres grandes obras evolucionistas OriginDescent y un texto que finalmente no se incluyó en Descent y apareció como libro independiente en 1872, The expression of the emotions in man and animals. Esta última obra es especialmente llamativa por varios motivos, entre ellos, el ser uno de los primeros libros en usar fotografías.

Así, aquí se quiere llamar la atención sobre la relación entre estas tres obras, que podríamos llamar “evolucionistas”, y las que podríamos clasificar, más claramente, como obras botánicas. Sobresalen dos temas centrales en la obra darwiniana, el origen común y el carácter gradual de la transformación de las especies a lo largo del tiempo (gradualismo). Por origen común entendemos que, para Darwin, se puede trazar un esquema arbóreo de la evolución de las especies, con uno o unos pocos orígenes en las raíces del árbol. Y, por gradualismo, entendemos la tesis según la cual dicha evolución se ha dado por una lenta y constante acumulación de pequeñas variaciones, es decir, que el proceso evolutivo es lento y gradual (natura non facit saltus nos recuerda Darwin en Origin).

Valencia, C. (2021). Hormiguita. [Ilustración].

Veamos ahora cómo se ejemplifica esto en las hormigas: en Descent (Cap. IV) Darwin compara las clasificaciones de humanos y hormigas. Varios autores dedicaban a los humanos un reino propio, y otro a las hormigas y cochinillas. Plantea que no deja de ser llamativo que seres tan distintos como estos últimos, sean puestos en un mismo reino, mientras que seres con similitudes notables, como humanos (a los cuales pertenecen los naturalistas) y mamíferos superiores, son clasificados en reinos separados. 

Es claro que una buena parte del trabajo de Darwin en Descent es mostrar la cercanía de los humanos con los otros animales, primero con los primates, luego con los demás mamíferos, después con los animales en general, etc. Así, conforme se “retrocede” en el árbol cuyas hojas serían las especies actuales, las diferencias se hacen más notables, algo que hoy veríamos con facilidad en un cladograma, por ejemplo. 

¿Dónde entran en todo esto los zarcillos? 

Los zarcillos son las “cuerdas” que utilizan las enredaderas para asirse y trepar. Dos de los trabajos botánicos más interesantes e innovadores de Darwin son Insectivorous plants de 1875 y The power of movement in plants de 1880. En estos trabajos especializados Darwin estudia precisamente las adaptaciones de las plantas que les permiten digerir insectos, moverse, trepar, asirse y muchas otras actividades que solía pensarse eran propias de los animales. 

Tal y como plantea Jim Endersby, en su artículo Deceived by orchids: “The second (and most significant) aspect of Darwin’s botanical project is … … [that] he tried to ‘exalt’ plants in order to show that the gulf that separated plants and animals was not as wide as was usually assumed (making a common evolutionary origin for all living things more plausible).” [El segundo -y más significativo- aspecto del proyecto botánico de Darwin es … … [que] trató de ‘exaltar’ las plantas para mostrar que el abismo que las separaba de los animales no era tan amplio como se suponía habitualmente (haciendo el origen evolutivo común para todos los seres vivos más plausible)]. (Endersby, 2016, p. 209).

Darwin muestra en sus trabajos botánicos que inclusive algo que intuitivamente nos parece tan separado, como plantas y animales, puede relacionarse, de modo que es posible trazar un origen común para hormigas, plantas y naturalistas. En Descent muestra, con cientos de ejemplos, cómo las características que se piensa son exclusivas de los humanos y nos hacen especiales (“superiores” podría extrapolar alguien maliciosamente), no son para nada propiedad exclusiva de nuestra especie. Esto se evidencia, además, por el estudio de características similares en variedades similares, como lo hace en su Orchids, mostrando no sólo el origen común, sino que también el carácter gradual de la evolución en sentido darwiniano. 

El árbol de la vida se traza conectando todos los seres vivos, desde sus hojas hasta sus raíces. Hoy encontramos a las hormigas, enredaderas y naturalistas en tres hojas separadas, pero trazándose un origen común para estos y todos los demás seres vivos. Este es, sin lugar a dudas, uno de los aportes más significativos y revolucionarios de la obra de Darwin, poniéndonos en directa relación con los otros seres vivos con los que compartimos el planeta.

Valencia, C. (2021). Darwin relax. [Ilustración].