Círculo de Cartago

MENDELEIEV Y LA LEY PERIÓDICA DE LOS ELEMENTOS (II)

Guillermo Coronado

Mendeleiev

Es importante plantearse la cuestión de los antecedentes del descubrimiento mendeleievano de la Ley Periódica de los Elementos y su Tabla correlativa.  Dicha tarea, según la historiografía reciente, supone distinguir dos corrientes de interpretación del problema a resolver.  Y por supuesto, evita la consideración del descubrimiento como un simple golpe de genio, por una parte, o el simple efecto de la combinatoria accidentalmente producida por el “solitario” de Mendeleiev, aunque él lo destacara al explicar, posteriormente, su propio descubrimiento.

La primera corrientese enmarca en el contexto de la hipótesis de W. Prout, a saber, los elementos resultan de múltiplos del peso atómico del hidrógeno tomado como unidad.  En consecuencia, deben ser números enteros. En efecto, William Prout (1785-1850), médico inglés que practicó la química y la fisiología, en 1815, anónimamente, y en 1816 de manera oficial, formuló la hipótesis antes mencionada. Su trabajo se titulaba, “On the relation between the specific gravities of bodiesin their gaseous state and the weights of their atoms”.  Esta idea supone la unidad de la materia a partir de una materia prima.  Prout expresa “If the views we have venture to advance be correct, we may almost consider the próte úle  of the ancients to be realized in hydrogen”. (Crossland, 1992, páginas 271-2).  Por otra parte, también se puede suponer que los átomos de los elementos están hechos a partir de bloques de los de hidrógeno.  Es decir, se hace eco de las viejas tesis de un elemento primordial que constituye todo lo existente.

Jean Baptiste Dumas (1800-1884),  químico francés asume la hipótesis de Prout en su memoria de 1857, “Memoria sobre los equivalentes de los elementos”, con tanto entusiasmo que cuando los resultados empíricos no coinciden con ella, sugiere que los pesos atómicos no concordantes deben ser multiplicados por factores ad hoc como 0.5 y posteriormente 0.25. 

Por el contrario, Jean Servais Stas (1813-1891), belga quien fuera estudiante de Dumas, luego profesor en la Universidad de Bruselas, tuvo gran entusiasmo por dicha hipótesis de Prout, pero, en virtud de su extenso trabajo sobre los pesos atómicos de los elementos, en la primera parte de la década de los sesenta, simplemente llega a considerarla como totalmente incorrecta, como una simple ilusión.

Johann Dobereiner (1780-1849), químico autodidacta que logra llegar a ser profesor en la Universidad de Jena, en 1829, trabaja sobre ciertas relaciones tipo analogías químicas y relaciones numéricas entre pesos atómicos llegando a establecer tres tríadas de gran interés, a saber: Cloro, Bromo y Yodo; Calcio, Estroncio y Bario; Azufre, Selenio y Teluro.  En ellas, el peso atómico del segundo elemento estaba a la mitad de camino entre los otros dos, esto es, son medias aritméticas. Dobereiner conoció a Goethe en Italia y fue su instructor en asuntos químicos.  Pero Dubereiner no va más alla de dichas tres triádas y no se les concedió gran significado

Luego, Leopoldo Gmelin (1788-1853), profesor en la Universidad de Heidelberg, establece en 1839 relaciones entre familias de elementos, bajo tres criterios: los que tienen casi el mismo peso atómico; los que lo tienen múltiplos entre sí; y los que responden a medias aritméticas como en el caso de Dobereiner.

Alexandre Emile Béguyer De Chancourtois, mineralogista y geólogo francés (1820-1886), nacido y muerto en París, profesor de Geología en la Escuela de Minas de París, comunica a la Academia de Ciencias su propuesta en 1862. Asume la propuesta de Prout: “Es únicamente tomando en consideración la ley de Prout que he llegado a una teoría perfectamente demostrada”.  Se refiere a la espiral de los elementos o tornillo telúrico, en que se plasmaba de manera gráficas las relaciones entre los elementos,  Chancourtois la denomina “vis tellurique” y ofrece dos razones para ello:

“el telurio ocupa un lugar central en el sistema y porque el epíteto “telúrico” evoca acertadamente un origen geognóstico, pues tellus significa tierra en el sentido más positivo, más familiar, en el sentido de la tierra que subviene a las necesidades” (Serres, 1991, página 514)

Lamentablemente, no se publicó el gráfico o representación de la clasificación cuando la comunicación apareció en el órgano oficial de la Academia, y ello obviamente afectó su comprensión y difusión.  Además el tono geológico en el lenguaje, no provocó las simpatías de los químicos. En  consecuencia,  la propuesta se  perdió en  la ya creciente cantidad de información científica.

En la segunda corriente, en un contexto opuesto a Prout, y más en consonancia con la aceptación de la multiplicidad de elementos, como se perfina desde los tiempos de Robert Boyle, siglo XVII, Antoine Laurent Lavoisier, XVIII, y John Dalton, primra mitad del XIX , asimismo en el énfasis en los pesos atómicos, según las propuestas de Cannizzaro en 1860, se tienen esfuerzos dirigidos a producir una representación o tabla de las relaciones entre los elementos.  En este contexto destacan, entre otras, las propuestas de Newland, Odling, Meyer, y por supuesto, Mendeleiev.

John Alexander Reina Newland (1837-1898), químico industrial inglés, presenta en 1864 su ley de las octavas.  En ella las propiedades químicas se repiten cada siete elementos, como en la escala musical.  Invierte el orden de algunos elementos para mantener las relaciones, como en el caso del telurio y el yodo, y prevee la existencia de elementos.  Pero no tuvo eco entre sus colegas, los cuales no la tomaron en serio, cuando se presentó ante la Sociedad Química de Londres.  Uno de los asistentes inquirió si no se obtendrían los mismos resultados con la simple ordenación en virtud de la letra inicial de los nombres.  De hecho, ni se le publicó el trabajo.  Consideraba solamente 51 elementos y muchos de los pesos atómicos son incorrectos. (Por cierto, la Real Sociedad de Londres, le otorgó la medalla Davy en 1887 por aquel trabajo no publicado anteriormente, luego del éxito de la Ley y Tabla de Mendeleiev).

William Odling, también inglés, profesor en la Universidad de Oxford, propone una clasificación de 57 elementos de los aproximadamente 60 conocidos en 1865, en la que “entre los miembros de cada grupo bien definido, la secuencia de  las propiedades  y la secuencia de  pesos atómicos son estrictamente paralelas”.  Odling deja lugares vacíos en su tabla,  pero no perfecciona el planteamiento sino más bien lo debilita en los  años posteriores.

Julius Lothar Meyer, químico alemán (1830-1895), respondiendo a la necesidad de escribir un texto que ordene la exposición de la Química a los estudiantes en su Universidad de Tubinga, presenta su clasificacón inspirado en los pesos atómicos, de manera muy semejante a la de Mendeleiev, y casi con prioridad temporal en su concepción.  Vale pena resaltar que Meyer también responde al impacto de las ideas de Cannizzaro en el Congreso Mundial de Química de 1860.  Por ejemplo, en 1864, había hecho un primer intento basado en la valencia.  No obstante, el planteamiento definitivo, concebido en 1868, por atrasos en la edición de su texto, lo publica en 1870, y aunque deja lugares vacíos no hace predicciones específicas para dichos elementos nuevos.

Finalmente, Dimitri Ivanovich Mendeleiev publica en 1869, como se señaló más arriba, la Ley de la periodicidad de los elementos químicos, y plasma en una Tabla el conjunto de relaciones que ella implica.  Pero antes de profundizar en la propuesta del químico ruso, para una mayor inteligencia del asunto se debe destacar en lo que sigue las fuentes del “pluralismo de elementos” referido como rasgo de la segunda corriente o enfoque.

Print Friendly, PDF & Email

Los comentarios están cerrados.