Círculo de Cartago

Miradas Poéticas I

Edgar Roy Ramírez

 

 

  1. León Felipe

 

“Hoy

cualquier habitante de la tierra sabe

mucho más del infierno que esos

tres poetas juntos”·

El infierno es una metáfora tierna que no habría asustado a quienes han vivido en condiciones que ningún literato era capaz de imaginar. Las llamamos “infierno” porque, al fin y al cabo, la palabra “infierno” aglutina sufrimiento y menos cabos. Tal vez habrían preferido descender a los infiernos que vivir lo que les tocó.

 

“…ese niño, judío

que está ahí, desgajado de sus padres….

y solo.

¡solo!

aguardando su turno

en los hornos crematorios de Auschwitz”

 

Aquí está el poema que da respuesta a lo que se cita constantemente de T. Adorno: “Después de Aushcwitz no se puede escribir poesía”. Posiblemente, no se debe escribir poesía sin tomar en cuenta los infiernos por los que algunos les ha tocado vivir.

 

León Felipe manda callar a los poetas infernales (Dante, Blake, Rimbaud). No hay manera de ponerse a las alturas de esos dolores inéditos, que nos averguenzan a a todos cuando pensamos en las sociedades que los hicieron posibles, y nos cuesta entender tanta creatividad en clave perversa.

 

 

  1. Walt Whitman

 

“De la igualdad –como si me deñara el dar a otros las mismas oportunidades y derechos que se gozó– como si no fuera indispensable para mis propios derechos el que otros los posean”.

 

Esa es la condición de la igualdad, oportunamente señalada por Walt Whitman. Una vía en dos direcciones: solo reclamo como mis derechos los que reconozco en los otros; solo se mantiene mis derechos en cuanto se conservan los de los otros. Mi libertad comienza donde comienza la de los otros.

 

  1. Leonard Cohen

 

“Todo lo que hay que saber de Adolph Eichman”

 

Ojos…………………………………………………………………………………………… normales

Pelo…………………………………………………………………………………………… normales

Peso………………………………………………………………………………………….. medio

Altura………………………………………………………………………………………… media

Rasgos distintivos…………………………………………………………………….. ninguno

Número de dedos en la mano………………………………………………….. diez

Número de dedos de los pies…………………………………………………… diez

Inteligencia……………………………………………………………………………….. normal

¿Qué esperabas?

¿Garras?

¿Enormes colmillos?

¿Saliva verde?

¿Locura?”

 

 

Esto es lo inestabilizador: Eichman era una persona cuerda, una persona normal. Dispuesta, sin embargo, a llevar a cabo el mayor exterminio, a dirigir el mayor genocidio que conoce la historia. Toda una industria de la muerte, conducida como cualquier industria, con criterios de eficiencia. Con su normalidad, es posible, que Eichmann habría engañado a algunos psicólogos. No era un monstruo. La monstruosidad estaba en la “solución final”. Era un miembro obediente de la sociedad creada por el nazismo. No era un monstruo era un ser humano, miembro de la humanidad como tantos otros.

 

 

  1. Jorge Guillén

 

“Es muy blanca, muy rubia, tan explosivamente deslumbrante de cuerpo soleado y sensual como una hermosa negra”

 

Ingeniosamente bella la invitación, que hace Jorge Guillén, de cambiar la mirada y combatir el racismo desde la propia mirada. Superar los perjuicios tiene que ver, aunque no sea todo, con ver las cosas, los animales no humanos y las personas de otra manera, hasta el punto de convergencia en que una blanca sea tan hermosa como una negra

 

 

 

 

 

  1. Celso Emilio Ferreiro

 

“Queríamos libremente comer el pan de cada día”

 

Una combinación muy deseable y nada fácil de lograr: no el pan a cambio de la libertad, renuncia a la libertad para tener pan; ni la libertan sin pan, la libertad de pasar hambre. Pan y libertad suena como o pan y rosas, poco cuenta uno sin las otras. Falsa dicotomía si hubiera que escoger.

 

 

  1. Luis García Montero

 

 

“Más que la edad hay caras que reflejan todo lo que perdieron”

 

En algún momento, la edad se mira en el rostro. El consuelo de los viejos es decir que la juventud es un asunto del corazón. Empero, los espejos no mienten. Otro consuelo maravilloso es el de los feos: la belleza es interior. Por supuesto que tales apoyos tienen algo de rescatable, algo de verdadero; pero, no son la historia completa.

Lo impresionante es que lo que sugiere Luis García Montero no tiene  edad, se da en cualquier momento cuando la vida ha sido desatenta y abundante en pérdidas (ya sea producto del despojo o ya producto de las decisiones descabelladas)

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