CORIS. Revista del Círculo de Cartago. Algunos datos  históricos y estadísticos. I Parte

En el 2004, en un texto denominado  El Círculo de Cartago.   Remembranzas, (1)  se decía que: 

“En la primera época,  el Círculo intentó llevar su mensaje a un auditorio mucho más amplio.    Prueba de ello es que en su organigrama fundacional aparece un “secretario de relaciones internacionales”.    Pero también tuvieron en mente el contexto nacional.    Por ello mantuvieron un programa radiofónico en la emisora católica, Radio Fides, aunque entiendo que por un tiempo relativamente corto.    

Se sugirió, también, una publicación impresa, empero la tarea se tornó difícil y su realización debió esperar por “nuestro tiempo”, más de cuarenta años después de la fundación del Círculo.    Tiene como título Coris, y aparece en versión impresa.    Pero así como fue lenta su aparición lo es también su presente desarrollo, solamente lleva dos números en cinco años.    Publica textos de los circulistas y de autores invitados.    Su primer director es Mario Alfaro.” (2)

Pero esta situación ha cambiado radicalmene y desde ese entonces han aparecido 17 ediciones más con una periodicidad anual, aunque algunas veces aparecen dos números por año, en versión impresa y digital.  Y pueden consultarse en la página web del Círculo de Cartago, circulodecartago.org.

La primera edición de Coris apareció en 1997 y la segunda en el 2002.

Su título más preciso es Coris, Revista del Círculo de Cartago, tal como lo muestra la carátula de la primera edición.

Algunos de estas ediciones tienen temáticas específicas, como es el caso de la # 3 y # 9, dedicadas a la discusión nacional sobre FIV, la tecnología reproductiva de la fertilización in vitro,  antes y después de la sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos.  O el caso de la edición 14, sobre el tema del maíz transgénico.  Estas ediciones aparecieron en los años 2005, 2013 y 2017 respectivamente.  La edición 18, del año pasado, también es de tema específico, la obra artística de Alvaro Bracci.  Pero ahora se le denomina número especial, para distinguirla de las ediciones regulares.  Las restantes son abiertas a una variedad de tópicos según los oferentes y el comité editorial en su escogencia.

Una enumeración histórica de las 19 ediciones, se ofrece de inmediato en el siguiente cuadro I.

I- AÑO DE APARICIÓN DE LAS 19 EDICIONES:

NúmeroAñoCaracterística
#11997Director Mario Alfaro
#22002
#32005°Tema: FIV
#42006#
#52007#
#62012#
#72012Editor: Gustavo Coronado
#82013
#92013°Tema: FIV. Después de la Sentencia
#102014Director: Edgar Roy Ramírez
#112015
#122016Director: Álvaro Zamora
#132017
#142017°Tema: Maíz Transgénico
#152018
#162019
#172020
#182020°Tema: Alvaro Bracci
#192021

#  Tres números digitales en colaboración con el Departamento de Ciencias Sociales del ITCR.  Siempre bajo la dirección de Mario Alfaro.

°  Tema específico.

NOTAS

1)  Coronado, Guillermo.  2005.  Revista de Filosofía de la U.C.R. XLIII (# 108), 175-181.  Para completar la información de la cita, agreguemos que según Roberto Castillo, circulista de la primera etapa, también se empleaba a Radio Hispana, la emisora de Cartago en ese tiempo.

2) El Círculo ha pasado por tres etapas y dos ubicaciones.  La primera como Círculo Alejandro Aguilar Machado, en la ciudad de Cartago.  La segunda, como Círculo Mario Sancho en la segunda mitad de los años sesenta y en la ciudad de San José.  La Tercera, desde los setenta, de nuevo en Cartago, y con el nombre de Círculo de Cartago.  Pero hay un nexo de continuidad a través de miembros e ideales.

Ciento cincuenta aniversario del Origen del hombre de Carlos Darwin (#)

*Guillermo Coronado

En este 24 de febrero del presente año, se cumplen 150 años de la aparición del libro de Carlos Darwin El origen del hombre, 1871.(1) Libro que completa la doctrina de Darwin sobre la evolución de las especies, no solamente con el tratamiento del ser humano, excluído de su obra fundamental de 1859, El Origen de las Especies, por razones estratégicas, sino porque le permite presentar y desarrollar otro mecanismo de la evolución, la evolución ligada al sexo.

En su Autobiografía (2), Darwin se refiere a El origen del hombreen los siguientes términos. “El origen del hombre se publicó en febrero de 1871. Cuando me convencí, en el año 1837 o 1838, de que las especies eran producciones naturales no pude evitar pensar que el hombre ha de estar sometido a la misma ley. Así pues, acumulé notas sobre el tema para mi propia satisfacción y, durante mucho tiempo, sin ninguna intención de publicarlas. Aunque en El origen de las especies no se trata la derivación de ninguna especie en particular, creí conveniente añadir, con el fin de que ninguna persona honrada me acusara de ocultar mis puntos de vista, que la obra en cuestión “tal vez arrojara algo de luz sobre el origen del hombre y su historia”. Habría sido inútil y perjudicial para el éxito del libro alardear de mi convicción respecto a su origen sin aportar ninguna prueba”. (Auto, 135).

Darwin comenta a continuación, que al comprobar que muchos naturalistas aceptaban su teoría de la evolución de las especies, le pareció pertinente desarrollar sus notas y publicar una especie de tratado sobre el origen del hombre.

Y de manera más directa escribe que “Estaba, si cabe, más dispuesto a hacerlo porque aquello me daba la oportunidad de tratar ampliamente la selección sexual, una cuestión que siempre me ha interesado enormemente”. (ídem)

Y concluye su referencia al libro, anotando que le tomó tres años escribirlo, pero como de costumbre parte de ese tiempo se perdió por sus consabidos problemas de salud, y otra en labores de edición de obras previas y algunos textos menores. Y deja establecido que una segunda edición, “ampliamente corregida”, apareció en 1874.

Ahora bien, de manera muy interesante, pero no siempre seguida por los lectores de Darwin, se relaciona el Origen del Hombre con el librito publicado al año siguiente, en otoño, La expresión de las emociones en los humanos y en los animales. Se expresa así: “Yo tenía previsto dedicar solamente un capítulo a este tema en El origen del hombre, pero en cuanto reuní mis notas vi que requería de un libro aparte”. (ïdem)

Por cierto, muchas de esas notas provienen de sus observaciones respecto de sus hijos, el primero de los cuales nació en diciembre de 1839, los años en que madura su concepción de la evolución de las especies. Darwin mantuvo esa costumbre de registrar tales datos con toda su descendencia.

Charles Darwin c 1870

Para hacer referencia directa al Origen del Hombre, y mostrar el peso de la teoría de la herencia ligada al sexo, en relación a la evolución del hombre, demos una mirada a la tabla de contenidos del libro.

El Origen del Hombre se divide en tres partes, a saber, origen del hombre, selección sexual y selección sexual en relación al hombre y conclusión. La extensión de estas partes, según el índice de temas en la edición en español estipulada en la nota 1, tenemos que cada parte tiene 176, 272 y 56 páginas. Si unimos la primera con la tercera por su afinidad con el tema del hombre, se tiene que la diferencia con la segunda parte, la de la selección sexual es de 40 páginas de muy apretujada edición. Situación que ya había reconocido Darwin en sus páginas introductorias, cuando expresa que “Cuando apliqué esta idea al hombre, encontré indispensable tratar el tema completo en todo su detalle. En consecuencia, la segunda parte de la presente obra, que trata de la selección sexual, se ha extendido hasta un extremo excesivo, en comparación con la primera parte; pero no había manera de evitarlo”. 

Aunque siempre queda flotando la posibilidad de que Darwin a pesar de todo no esté totalmente listo para lanzarse al campo de batalla mucho más amplio de la discusión por el ser humano, en que los diversos enfoques, entre ellos, religiosos, teológicos, filosóficos y culturales son mucho más abiertos que la ciencia con sus parámetros metodológicos de la observación fáctica y la explicación racional. Pero ello se verá en las siguientes entregas de los diversos participantes en esta serie de columnas. 

NOTAS

#) Con este texto se inicia una serie de perspectivas sobre Darwin y su libro el Origen del hombre, cuyos 150 años de publicación se cumplen el próximo 24 de febrero. En esta serie se contará con autores de diversas especialidades, tales como la biología, la historia y la filosofía de la ciencia, entre otras. El Círculo de Cartago se congratula por esta empresa colectiva.

1) Darwin, Carlos. 1989.  El origen del hombre y la selección en relación al sexo.

Editorial EDAF. Madrid. Se cita como OH.

2) Darwin, Charles. 2019.  Autobiografía. Nordicalibros. Madrid. [Edición restaurada por Nora Barlow]. Se cita como Auto.

La interpretación inductivista del experimento de Oersted

Agradezco al profesor Luis Guillermo Coronado por haberme proporcionado una copia del extracto de la serie de experimentos de Oersted publicado por  Morris H. Shamos en Great experiments in Physics.

  1. Presentación del experimento

El 21 de Julio de 1820, Oersted (1777-1851) hizo circular una carta en la que relataba los resultados de una serie de experimentos realizados durante el invierto de 1819-1820 relacionados con la interacción entre la electricidad y el magnetismo.  Describe el arreglo experimental cuyos componentes principales son: un instrumento galvánico, una aguja magnética y el material conductor (cable u otros). Ante la presencia de varios respetables testigos hace pasar una corriente eléctrica y registra el movimiento de la aguja magnética un concordancia con el conocimiento que sobre el magnetismo se tenía en ese momento.  Fue evidente para todos que la aplicación de una corriente eléctrica y hacerla pasar por los receptores de cobre generan un efecto magnético, es decir, un movimiento de aguja magnética claramente detectable.  El ángulo de “inclinación” de la aguja depende de algunos factores, pero en distintas condiciones experimentales, el efecto es clara y unívocamente atribuible al paso de la corriente eléctrica.

  • La interpretación inductivista del experimento

Quiero presentar dos posiciones inductivistas en relación con el experimento de Oersted.

2.1. El inductivismo radical

Carl Hempel en su obra Filosofía de la Ciencia Natural (1985) analiza la propuesta de A. B. Wolfe, un filósofo social y economista el cual, en 1924, presentó la siguiente descripción de la forma de proceder el científico:

            Si intentamos imaginar cómo utilizaría el método científico… una mente de poder y alcance       sobrehumanos, pero normal en lo que se refiere a los procesos lógicos de su pensamiento, el            proceso sería el siguiente: En primer lugar, se observarían y registrarían todos los hechos, sin       seleccionarlos ni hacer conjeturas a priori acerca de su relevancia. En segundo lugar, se analizarían, compararían y clasificarían esos hechos observados y registrados, sin más hipótesis ni postulados que los que necesariamente supone la lógica del pensamiento. En tercer lugar, a    partir de este análisis de los hechos se harían generalizaciones inductivas referentes a las         relaciones, clasificatorias o causales, entre ellos. En cuarto lugar, las investigaciones       subsiguientes serían deductivas tanto como inductivas, haciéndose inferencias a partir de           generalizaciones previamente establecidas (citado en Hempel, 1985, pag. 27).

Aunque antigua, representa bien una forma de pensar sobre la ciencia que escuchamos una y otra vez a los estudiantes que ingresan a las carreras de ingeniería, con la excepción de “una mente de poder y alcance sobrehumanos”.  Su introducción está claramente motivada por uno de los grandes problemas del inductivismo y que tiene que ver con el límite temporal en la observación y el registro de “hechos”.  Imponer un límite es arbitrario.  

Cuando analizamos la serie de experimentos de Oersted desde esta posición, lo primero que concluimos es que Oersted no es un buen científico: no cumple con los pasos requeridos por el método.  Primero, debió comenzar por la enumeración exhaustiva de los “hechos”. Segundo, debió haber presentado el análisis, la comparación y la clasificación de los “hechos” requerido por el paso segundo. Tercero, tampoco presenta las generalizaciones inductivas o causales a las que llega.  El relato de Oersted se sitúa en paso cuarto y de manera imperfecta, según lo requerido por todo el método.  

La utilización de esta propuesta para explicar el desarrollo de la ciencia conlleva una drástica revisión y reconstrucción de la historia de la ciencia en la que, una parte importante, sino todos los hitos en el desarrollo de la ciencia no reunirían los estándares de este método y, por tanto, no calificarían como conocimiento científico. En el caso de Oersted hay una búsqueda intencional, una interrogación intencional a la naturaleza, una conjetura a priori, prohibida por este método, sobre la interacción entre electricidad y magnetismo; conjetura ésta que deriva de una visión filosófica que se remonta a Descartes y a Leibniz, al menos.  En Oersted tiene antecedentes más inmediatos en las propuestas de Kant, Fichte, Schelling y Vitter.  Esta búsqueda intencional no es racional bajo el inductivismo radical que hemos citado.

2.2. Uso de la inducción

Sin embargo, encontramos “elementos inductivistas” en dos momentos, al menos: en la determinación de los materiales conductores de electricidad y en la determinación del efecto magnético según la distancia  que se coloque el material conductor. En ambos casos, el uso de la inducción tiene sentido en el proceso general de descubrimiento y en la determinación del contenido empírico de una hipótesis.  En el primer caso, la hipótesis podría ser: “Para todo x, Si x es conductor eléctrico, entonces, producirá el efecto y”. Desde luego, el modus tollendo Tollens (MT), como recurso lógico, se utiliza para descartar ciertos materiales como conductores.  En el segundo caso, Oersted muestra que la intensidad del efecto magnético varía de forma inversa y proporcional a la distancia en la que se coloque el cable que se utiliza como conductor eléctrico.  Ubica el cable a diferentes distancias y determina que la ubicación a ¾ de pulgada produce un ángulo de 45°, pero que éste comienza a decrecer a distancias mayores.  Pero agrega que esto depende “de la eficiencia del aparato”.   Así pues, la inducción es una parte de las herramientas que utiliza el científico en la investigación científica, pero en ningún momento es EL MÉTODO.

HANS CHRISTIAN OERSTED. Breves notas biográficas

*Guillermo Coronado

En la ciudad de Rudköbing, capital de la isla de Langeland, Dinamarca, el 14 de agosto de 1777, nace Hans Christian Oersted, hijo de un boticario quien además de estudios en farmacia, posteriormente se interesa en las ciencias químicas y físicas, en especial en el contexto de las interrelaciones entre fuerzas.  Esto último por influencia de la filosofía de Immanuel Kant (1724-1804) y de la filosofía de la naturaleza alemana de ese entonces, desde la perspectiva teórica por una parte, y de las investigaciones experimentales en el magnetismo y la electricidad, por la otra.

En 1794 ingresa a la Universidad de Copenhague, en la que realiza estudios de farmacia, graduándose con honores en 1797. Dicha universidad era la única de Dinamarca en ese entonces había sido fundada en 1479.   En ella, Oersted siguió estudios de medicina, física y astronomía y filosofía.  En 1799, culmina sus estudios doctorales, con una tesis sobre la importancia de las ideas del filósofo alemán Kant  para el estudio científico de la naturaleza.  

Su interés en torno a Kant, se manifiesta en el año anterior a su graduación doctoral, pues en 1798, Oersted aparece en el comité de redacción de una revista dedicada a la difusión de las ideas kantianas.

Todo esto lo marcará más como un filosófo de la naturaleza que un estricto científico, lo que resultará negativo para su primer intento de ingresar como docente a la Universidad en 1803, pues se le rechaza por ser más filósofo que científico y el puesto por el que optaba era en ciencia, esoecíficamente en física.  

Finalmente, gracias a sus actividades de investigación en los campos de la electricidad y el magnetismo, conferencias y viajes, será nombrado profesor extraordinario en física el año de 1806 y finalmente en 1817, profesor ordinario.  En 1813 publicará  sus Investigaciones sobre la identidad de las fuerzas químicas y eléctricasen alemán y luego traducida al francés.  En este texto, Oersted asume la interrelación de las fuerzas en el espíritu del kantismo y la filosofía de la naturaleza alemana.  Pero ello es un enfoque especulativo.  Posteriormente ofrecerá, con su famosa experiencia de 1820, una demostración experimental.  Pero su estudio detallado queda para nuevas entregas de esta serie de breves ensayos.

A partir de 1800, y con la intención de forjar una carrera académica en ciencias, Oersted viaja por Alemania, Francia, Holanda, y tiene contactos con filósofos como Johann Gottlieb Fichte (1762-1814) y Friedich Wilhelm Joseph Schelling (1775-1854) representantes de la filosofía de la naturaleza alemana.  Y motivado por el gran invento de la pila de Volta y su impacto en la investigación eléctrica. con científicos como el Conde Rumford (Benjamin Thompson de la colonia norteamericana de Massachusetts)(1753-1814) gran crítico de la teoría del calor como fluido y proponente de una teoría cinética del mismo y en Jena con el físico alemán Johan Wilhelm Ritter (1776-1810), dedicado a la llamada electroquímica, que anticipó algunos de los famosos desarrollos del químico inglés Humprey Davy(1778-1829) en ese campo.  Estos viajes y sus correspondientes contactos con destacados personajes conformaban un elementos crucial en la formación de los jóvenes intelectuales.

Después de su nombramiento como profesor extraordinario, entre 1812 y 1813 vuelve a Alemania y Francia.  Durante este viaje es que aparece su libro antes citado.  Se reincorpora de nuevo a la Universidad de Copenhague en 1814.

En el contexto de un curso lectivo en el año de 1819-20, sobre el tema de la electricidad, el galvanismo y el magnetismo, realiza su fundamental experiencia que relaciona las fuerzas eléctricas y magnéticas.  El experimento se realiza en abril de 1820 y se publica en junio en un breve texto latino, publicado y distribuido privadamente hacia julio del mismo año, Experimenta circa effectum conflictus electrici in acum magneticam.  Esta experiencia y sus implicaciones se difunde por toda Europa con enorme velocidad y se hace presente en las principales sociedades científicas.

La Real Sociedad de Londres le confiere la prestigiosa Medalla Copley en ese mismo año de 1820.

Como químico se le reconoce como un pionero en el estudio del aluminio dadas sus experiencias y publicación de 1825.  Pero el método y la publicación posterior de Friedrich Wöhler (1800-1882), químico alemán, en 1827, a pesar de referir a la de Oersted, ha quedado como la definitiva evidencia de la prioridad de Wöhler.  La síntesis de la úrea y el aislamiento del berilio y el aluminio metálico son tres de sus más significativos aportes.

Con gran reconocimiento mundial y nacional por su descubrimiento de la relación entre el magnetismo y la electricidad, Oersted muere en Copenhahue el 9 de marzo de 1851.  Su funeral fue enorme dado el cariiño y reconocimiento de los habitantes de la ciudad y de la Universidad de Copenhague.