Andrea Zamora Mennigke y Álvaro Zamora
Nota: estas reflexiones sobre IA en las artes plásticas se ofrecen aquí en cinco entregas consecutivas. Han sido elaboradas por los autores a partir de los planteamientos desarrollados por ellos para una Aula Encendida de AICA-Costa Rica, realizada en octubre del año 2026. En dicha actividad también se ha hecho referencia a tópicos que no han sido incluidos en esta columna. Nuestra visión, lejos de agotar problemática tan compleja, solo pretende iluminar su riqueza, invitar a investigar sobre su actualidad, sus posibilidades y, asimismo, reflexionar sobre sus implicaciones en la organización cultural, en la ética, en la productividad y el impacto de la IA sobre la vinculación de la fuerza de trabajo y los medios de trabajo en las artes.
Note: these reflections on AI in the visual arts are presented here in five consecutive installments. They have been developed by the authors based on ideas they originally formulated for an Aula Encendida (an “Enlightened Classroom” session) organized by AICA-Costa Rica in October 2026. That event also touched upon topics not included in this column. Far from exhausting such a complex subject, our perspective aims only to shed light on its richness, to encourage further inquiry into its current state and potential, and to reflect on its implications for cultural organization, ethics, and productivity—as well as the impact of AI on the relationship between the workforce and the means of production within the arts.
QUINTA ENTREGA

Dos consideraciones finales
No pretendemos concluir y menos resolver planteamientos tan complejos como los mencionados, sino abrir ventanas a la discusión de los mismos. Proponemos dos consideraciones como bases para conversar; pero ustedes deciden si desean levar anclas desde otro puerto.
-Primera: la incorporación de la inteligencia artificial confirma que la cultura no es un organismo inmóvil. Las prácticas artísticas se transforman cuando aparecen nuevos medios, nuevas instituciones y nuevas formas de circulación. La IA no destruye automáticamente las artes plásticas, pero sí obliga a reconsiderar algunas de sus fronteras: entre proyecto y ejecución, entre autoría y selección, entre obra y proceso, entre destreza y concepto. Quienes sentimos apego por ciertas prácticas tradicionales debemos reconocerlo sin convertirlo en argumento suficiente contra la transformación. La cuestión es si queremos que las nuevas posibilidades se abran como opciones o que terminen imponiéndose como norma.
-Segunda: los sistemas de IA pueden resolver problemas formales con una eficacia que sería torpe negar y absurdo combatir o tratar de imitar de forma convencional o, si se prefiere, mediante el estilo tradicional. Esos sistemas pueden ayudar a quienes carecen de determinadas destrezas, ampliar el repertorio de formas y facilitar procesos antes inaccesibles. Pero la responsabilidad de dotar esas formas de una orientación crítica, ética y poética no debería abandonarse sin examen y merced a criterios espurios. Usamos el condicional debería pues queremos pensar –no sin lo que algunos calificarán como actitud anacrónica– que el uso de la IA en el arte ha de plantearse como posibilidad, aunque no negamos el temor de que la lógica comercial convierta esa posibilidad en mandato. Tal vez el desafío no consista en decidir de una vez si la máquina es artista, sino en evitar que nosotros renunciemos a la responsabilidad de juzgar qué hacemos con ella. Una herramienta puede ampliar la imaginación; también puede adormecerla. Puede funcionar como espejo crítico de nuestra cultura o devolvernos, multiplicados, los hábitos y prejuicios que ya dominaban nuestra mirada.
No pretendemos cerrar la discusión; preferimos dejar planteada una pregunta: cuando una imagen algorítmica nos deslumbra ¿estamos ante una nueva posibilidad de la creación o ante la eficacia de un sistema que aprendió a producir aquello que el mercado y nuestros ojos ya estaban preparados para premiar?
La respuesta no será siempre la misma. Pero, si dejamos de formular la pregunta, el algoritmo y el mercado podrán responder por nosotros. Las futuras generaciones de artistas plásticos deberían evitar ser asimiladas de forma dócil por la estandarización del código y, en su lugar, estar dispuestas a utilizar el sistema algorítmico como un espejo crítico y emancipador de la propia cultura.
Referencias Bibliográficas
Harari, Y. (2024) Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA(trad. J. Ros). Debate.
Hintze, A. (2016). Understanding the four types of AI, from reactive robots to self-aware beings. The Conversation. https://theconversation.com/understanding-the-four-types-of-ai-from-reactive-robots-to-self-aware-beings-67616
Ladrière, J. (1977). El reto de la racionalidad: La ciencia y la tecnología frente a las culturas. Ediciones Sígueme / UNESCO. https://seleccionesdeteologia.net/assets/pdf/075_05.pdf
Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO). (2024). Artificial intelligence and art: a decisive moment? El Correo de la UNESCO. https://courier.unesco.org/en/articles/artificial-intelligence-and-art-decisive-moment
Universitat Oberta de Catalunya (UOC). (2025). La inteligencia artificia frente al arte y los derechos de autor. UOC News. https://www.uoc.edu/es/new
Zamora, Á et al. (2004) Tecnología: el otro laberinto. LUR.


